Hong Seok-Hwa
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A lo largo de su historia, la humanidad se ha enfrentado a diversos eventos que han representado una amenaza para nuestra existencia. Lamentablemente muchas de estas amenazas han sido elaboradas por el mismo ser humano en su afán de conquistar y someter a otros. Un claro ejemplo de esto es la elaboración de bombas nucleares.

En este sentido, quisiera enfocarme en el reciente suceso que ha sacudido al mundo entero y llenado de consternación y preocupación a la comunidad internacional. Con ello, me refiero al reciente ensayo de la bomba nuclear efectuado por el líder norcoreano Kim Jong-un, el pasado 6 de enero, siendo esta la cuarta prueba nuclear que ha realizado Corea del Norte desde 2006.

Corea del Norte ha hecho caso omiso a las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la Comunidad Internacional. Desde 2006 ha venido realizando ensayos nucleares, poniendo en riesgo la seguridad de su población y la de los países vecinos elevando la gravedad de las tensas relaciones en la península coreana y el noroeste de Asia.

La actitud de Corea del Norte refleja el deseo egoísta de su líder por mostrar al mundo entero que está dotado de tecnología en su programa de armas nucleares, sin medir las consecuencias que repercutirían sobre la población norcoreana. Es muy triste la situación que viven nuestros hermanos de Corea del Norte, sometidos a una dictadura de más de 60 años, que no les ha dejado más que pobreza, inseguridad y aislamiento.

Por su parte, la reacción de la Comunidad Internacional ha sido clara en mostrar su desacuerdo y en este sentido, los líderes de diversas potencias han externado su indignación, condenando de manera enérgica esta prueba y anunciando que tomarán las medidas necesarias ante lo que representa una grave amenaza para la seguridad internacional, tal es el caso de Estados Unidos, Japón, Francia, Rusia e inclusive China, quien es su principal aliado político y económico de Corea del Norte.

La República de Corea denunció este hecho a través de un Comunicado publicado el 6 de enero, en el cual urge a Corea del Norte a eliminar de manera completa, verificable e irreversible todas sus armas nucleares y misiles balísticos; y a reconocer que la comunidad internacional no aceptará en ningún caso su tenencia de armas nucleares. 

La República de Corea siempre ha estado abierta al diálogo y ha mantenido una política de cooperación con Corea del Norte, con el fin de resguardar la paz y alcanzar la unidad y homogeneidad como pueblo. 

En este sentido, la presidenta Park Geun-hye ha realizado una serie de propuestas que incluyen: el aumento de la ayuda humanitaria, la reunión periódica de las familias separadas y el acceso a una atención médica de calidad para madres y niños. El Gobierno de Corea está dispuesto a contribuir al desarrollo económico y social de Corea del Norte mediante la coordinación e implementación de los programas de agricultura, ganadería y sector forestal, así como en el sector financiero y aduanero. 

Igualmente, la República de Corea siempre ha anhelado aliviar la discrepancia entre los dos pueblos, y en virtud de ello, propone la creación de una oficina para el intercambio y cooperación entre ambas naciones, a fin de lograr la uniformidad de nuestra historia, cultura y el pensamiento como hermanos que somos.

Todo esto podría lograrse si Corea del Norte desistiera del Programa Nuclear; y abriera sus puertas a la Comunidad Internacional. Esto significaría para su pueblo la oportunidad de lograr un desarrollo integral, en un ambiente de paz y seguridad en nuestra patria.

*Embajador de la República de Corea

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