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Durante los últimos años se concibieron dos proyectos de obras completas de Rubén Darío: en 1993 y en 2007. Dirigido por el académico argentino Pedro Luis Barcia, el primero constaba de 47 tomos; mientras el segundo —elaborado por Pablo Kraudy y el suscrito—, de 17. Pero ambos, por causas que no valen la pena consignar, no pudieron ejecutarse; de manera que Nicaragua mantiene pendiente la deuda con su mayor héroe cultural.

Para hacer factible su publicación a corto plazo, Kraudy y yo reformulamos nuestro proyecto, tomando en cuenta la inviabilidad de las vastas obras completas para el sesquicentenario natal de Rubén Darío (enero, 2017), como lo acordaron los darianos reunidos en la Universidad Complutense de Madrid (noviembre, 2012).

Por ello en el Festival de la Poesía de Granada de 2014, consagrado a nuestro Bardo Rei, hicimos público nuestro proyecto reduciéndolo a diez tomos de la Obra selecta. Es decir, no editaríamos libros enteros de Darío, sino una bastante representativa selección de todas sus expresiones creadoras. Pero cada tomo lo precederá un estudio preliminar y será suficientemente anotado, tal como se estila en proyectos similares de calidad científica.

El equipo, que coordino con Kraudy, tiene de colaboradores a dariístas de amplia labor reconocida internacionalmente como Günther Schmigalle en Alemania, Ricardo Llopesa, Noel Rivas Bravo (ambos en España) y Rodrigo  Caresani en Argentina.

Además, aceptaron ser miembros honorarios Eduardo Zepeda-Henríquez y Guillermo Rothschuh Tablada.

Como lo sugería en 1938 don Pedro Henríquez Ureña, al gobierno de Nicaragua le corresponde financiar esta empresa intelectual. Entonces no era posible por múltiples razones, entre ellas el subdesarrollo cultural del país. Hoy se cuenta con una mínima capacidad filológica y con recursos técnicos para emprenderla. ¡Solo de esta forma dejaremos de ser infieles al legado maestro de nuestro máximo orgullo nacional!

He aquí los títulos de esos diez tomos, dos de ellos ya editados y algunos bastante avanzados: I. Textos autobiográficos. II. Epistolario. III. Poemas escogidos. IV. Cuentos selectos. V. Novelas y poemas en prosa. VI. Crónicas cosmopolitas. VII. Estudios críticos. VIII. Cabezas y semblanzas. IX. Páginas de arte; y X. Prosas sociopolíticas.

En el proyecto que debería interesar a las máximas autoridades de la república, se consigna el contenido general, las normas que se aplicarán en cada tomo, más su coordinador respectivo. De momento solo consignaré que el tomo tercero, dedicado a los Poemas escogidos, constaría de los 150 que, al final de su vida, Darío eligió para ser editados lujosamente por la madrileña biblioteca Corona en tres tomos: Muy siglo XVIII (1914), Muy antiguo y muy moderno (1915) e Y una sed de ilusiones infinita (1916); de 50 pertenecientes a sus libros poéticos publicados en vida por el mismo poeta y que, por equis razón, no eligió; y, finalmente de 100 más, dispersos, aparecidos entre 1882 y 1915. Entre ellos algunos de los compilados por José Jirón, Jorge Eduardo Arellano y Ricardo Llopesa en Poesías desconocidas completas (1994).

Tomaremos en cuenta previas tareas antológicas como la del citado don Pedro Henríquez Ureña, quien dejó inédita una Antología poética de Rubén Darío, editada póstumamente en 1971; y Nuestro Rubén Darío / Selección de Jorge Eduardo Arellano, Fidel Coloma, Marc Zimmermann y Julio Valle-Castillo (1980).

El objetivo de estos tomos es facilitar el conocimiento de Darío en todos sus aspectos: no solo como lírico perdurable —el más alto valor de nuestra lengua después de Góngora—, sino como arraigado cosmopolita, cronista vital y vitalicio, hombre de inmensa cultura y pensamiento progresista. El fundador del cuento moderno y constructor de la identidad latinoamericana.

No otro, sino esta colección de diez tomos de la Obra Selecta del nicaragüense máximo constituiría el más legítimo homenaje a su gloria en los 150 años de su natalicio. La deuda de Nicaragua a Darío es impagable, ya que el país ha sido incapaz hasta ahora de preocuparse por asumir el proyecto de sus obras completas que requieren diez años y un equipo de por lo menos una docena de filólogos y dariístas inexistentes; pero sí es posible tratar de abonar dicha deuda con este proyecto necesario e impostergable. Los señores del Poder y del Dinero tienen la palabra.

 

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