Augusto Zamora R.*
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La expresión es una contradicción en sí misma. Las carreteras están fuera de las urbes si son carreteras. Si no, serían calles. Urbano hace referencia a ciudades.

Nicaragua, como otros países del mundo, ha vivido procesos acelerados de conversión de tramos de carreteras en vías urbanas, creando serios problemas de seguridad vial y tráfico, con su correspondiente peaje en costos económicos.

Ejemplo es San Benito, nudo vial que comunica Managua con los departamentos del norte, centro y Caribe. San Benito se ha hecho poblado en torno a la Panamericana. Han puesto baches para reducir la velocidad y las ventas ocupan los derechos de vías, convirtiendo el tránsito por la carretera en un embudo de obstáculos.

En Estelí, la Panamericana es hoy la calle más larga, de cuatro kilómetros, haciendo agónico su tránsito --sobre todo en horas punta-- en tiempo, accidentes y combustible.

La agonía se multiplica en las zonas donde están las estaciones de buses para norte y  sur, donde se mezclan camiones, motos, taxis, buses, bicicletas, peatones, caballos...

Como demuestra Tipitapa, construir en carreteras urbanizadas dos carriles de ida y dos de vuelta resuelve significativamente los embudos. Solución rápida, viable y más barata que construir carreteras de desvío.

No es hecho secundario. Viajar de Managua a Estelí y viceversa exige 30 o 40 minutos más que hace unos años. Cada viaje consume de 200 a 300 pesos más. Multiplique 300x10.000 vehículos x 365 días y tendrá el costo de estos embudos.

 

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