Maryórit Guevara
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Una Sentencia Judicial de Pensión Alimenticia pareciera ser la cúspide de esa desgastante, cara y humillante travesía que centenares de madres nicaragüenses emprenden en demanda del derecho de sus hijos (as), un derecho que a mi parecer es rogado.  

Si bien es cierto que el Código de Familia (Ley 870) que entró en vigencia en abril del 2015  y que recibimos con aplausos, hace ‘más llevadero y corto’ el proceso, este aún deja la carga probatoria sobre la madre y en el peor de los casos, da la posibilidad para someterla a un escrutinio que emocionalmente es agotador.

Y claro que hay casos en que la administración de la pensión alimenticia es objetable, como también existen casos de padres que no necesitan presión legal. Pero la norma es: centenares de madres nicaragüenses (2005: Endesa: 33% de los hogares comandados por mujeres) haciendo de ‘tripas corazón’. Es una realidad, la vemos a diario, está a nuestro alrededor. En nuestras familias.

Aun cuando se afirma que han aumentado las demandas de pensión alimenticia, pocas son las que emprenden esta acción legal. Las razones varían, y muchas son comprensibles, por ejemplo el escuchar sobre las miles de ‘patrañas legales’ que pueda utilizar el demandado durante esos cinco meses (años con la legislación pasada).

Por qué el Sistema Judicial necesita que demuestres que las necesidades básicas de tus hijos (as) son suministradas y que el padre tiene la capacidad económica; como si no bastará con saber de la existencia de un ser humano que se debe alimentar, vestir, brindarle salud, educación, recreación, entre otras cosas. Pero bien se debe respetar el ‘debido proceso’.

Esa madre, guardando cada factura y haciendo de detective, para conocer los ingresos reales del demandado, logra una sentencia judicial. Pero ahora podría enfrentarse al recurso de apelación, donde el demandado hasta puede exigir que se conozcan los ingresos económicos de ella. Él supone que se libra de responsabilidad si la madre tiene mejores ingresos.

Y seguimos rogando que se cumpla el Derecho. Otros no apelan, pero huyen del país, renuncian y hasta violentan e intimidan para que ellas desistan. También están los que confabulan con sus contratantes para evadir el pago. En lo personal, me resulta increíble que algunas empresas pongan en riesgo su ‘imagen y reputación’ para cubrir a una persona irresponsable. Pero pasa en la vida.

Hago esta reflexión porque el obtener una Sentencia Judicial de Pensión Alimenticia no te garantiza su cumplimiento (aún con haber privación de libertad por Omisión Deliberada de Prestar Alimentos). Durante esos 21 años que establece el Código de Familia (Ley 870), deberás estar atenta como ‘un águila’ para que se cumpla el pago de los alimentos de tus hijos (as).

Toco el tema porque esos son ‘nuestros hijos’, pero también son ‘sus hijos’, y aunque el proceso sea largo y tedioso, quiero decirles que se centren en el bienestar de sus hijos (as). Ese ingreso económico suplirá otras de sus necesidades, y entre menos madres demanden el pago de pensión alimenticia, más hombres normalizarán el “No Pago de Pensión Alimenticia” y con ello dejarán más hijos (as) regadas (as).

*La autora es cofundadora de El blog de tu madre.

 

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