Liliana Hernández*
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El 2016 ha iniciado como un año violento en los diferentes departamentos de El Salvador. Cinco personas de la comunidad LGBTI han sido asesinadas. Hoy las vidas de las personas LGBTI es amenazada por la violencia que hay en el país, viviendo de esta forma una doble violencia. La primera por ser ciudadano de El Salvador y la segunda por ser miembro de la comunidad LGBTI.

Se les extorsiona, tortura, son víctimas de trata de personas, sufren abusos de autoridad y son asesinados. Todos, sin distinción están siendo violentados, las lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales, aunque el grupo que se encuentra en situación más vulnerable son las mujeres transgénero, quienes son más afectadas por la violencia que se vive en el pulgarcito de América. 

Tres de las personas asesinadas, según la  Asociación Colectivo Alejandría, son mujeres trans. Ashley Carrillo fue secuestrada y encontrada en el departamento de La Paz (Olocuilta); Vanessa Peña, baleada y asesinada  en la capital de San Salvador. Samanta Ortiz, 18 años, asesinada en el departamento de Usulután. Ciudadanos, con familias, con sueños e ilusiones, que han sido truncados por el odio.

Hay alerta entre la comunidad LGBTI, por lo que las asociaciones y grupos, desde sus redes sociales alertan a sus usuarias y compañeras de trabajo. “Les pedimos a nuestras compañeras trans en general que no anden solas, que no se expongan a visitar lugares de alta peligrosidad; tomen todas las precauciones necesarias. Cualquier denuncia o ayuda que requieran no duden en acercarse a cualquiera de las organizaciones trans del país”, dice el comunicado de la Asociación Colectivo Alejandría. No parece haber lugar seguro. Se deben tomar precauciones. 

Cuando una persona LGBTI acude a interponer una denuncia, esta acción legal como cualquier ciudadano se puede revertir solo por su orientación y/o identidad de género, es decir, de ser denunciante se convierte en sospechoso de “determinado delito”.

Desde el proyecto de Centroamérica Diferente, en El Salvador, la Asociación Entre Amigos brinda asesoría legal sobre cómo y dónde interponer las denuncias, debido a la necesidad de las personas de la comunidad LGBTI, quienes viven atemorizadas y se restringen de interponer denuncias por miedo a las amenazas y asesinatos que ocurren a la comunidad LGBTI. 

El temor es comprensible, puesto que cuando una persona LGBTI acude a interponer una denuncia, esta acción legal como cualquier ciudadano se puede revertir solo por su orientación y/o identidad de género, es decir, de ser denunciante se convierte en sospechoso de “determinado delito”. 

Las manos están atadas para los defensores de la comunidad LGBTI de El Salvador. La  única manera es exigir un gobierno, un Poder Judicial y fuerzas policiales que cumplan las leyes. 

El llamado a las autoridades es para que estos asesinatos no queden en la impunidad y se conviertan en estadísticas, sino que se investiguen y se judicialicen por la vía penal, así como que se reabran aquellos casos que han quedado en el olvido y que hasta hoy no se han nombrado como lo que son: crímenes de odio contra miembros de la comunidad LGBTI. Una voz al unísono, entre las organizaciones que velan por los Derechos Humanos de la comunidad LGBTI, denuncia y demanda el actuar de la Fiscalía General de la República de El Salvador. 

*Comunicadora Asociación Entre Amigos 
El Salvador. 
(@LilianaHernadz)

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