Editorial
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Cada ciudadano tiene una responsabilidad ante la amenaza del zika, el virus que se está propagando en Centroamérica y podría convertirse en epidemia si no se refuerzan las medidas de prevención.

En Nicaragua todavía no aparece, quizás por medidas sanitarias que son ejecutadas desde el año pasado en fronteras y zonas de alto riesgo, pero en cualquier momento puede saltar y sus estragos dependerán de cuánta prevención haya en cada hogar y en cada comunidad; y en estas circunstancias, insistimos, lo que haga o deje de hacer cada familia incidirá en la magnitud de la epidemia o la cantidad de contagios.

El mismo zancudo del dengue transmite el zika, con la diferencia de que este virus, hasta hoy poco conocido, es más peligroso, según análisis de médicos y lo narrado por pacientes de otras regiones, como Sudamérica, porque en Brasil le atribuyen daños severos en niños que se contagiaron de sus madres mientras estaban en el vientre.

El Ministerio de Salud y otras instituciones vinculadas al sector sanitario tienen la responsabilidad de orientar a la población sobre cómo prevenir la epidemia, garantizar la fumigación y eliminación de criaderos de zancudos en barrios y otras zonas de riesgo y la medicación a los enfermos en los centros asistenciales públicos, pero cualquier campaña de este tipo pierde efectividad si la población se niega a cooperar.

Cada familia y cada ciudadano deben tener claro que son un blanco potencial del virus y que el riesgo comienza en su casa, si acumulan basura y tienen aguas estancadas o echan agua sucia a la calle. El riesgo aumenta si en el barrio o la comunidad se propagan las charcas y los basureros en la vía pública o los predios baldíos, condiciones anómalas que solo pueden cambiar con la colaboración de los vecinos y, por supuesto, la intervención de las instituciones municipales y de salubridad.

En países donde el zika está atacando, como México, El Salvador y Honduras, las autoridades de salud han advertido a la población de que para este virus no hay vacuna ni tratamiento específico y usan la acetaminofén como calmante durante el ciclo, una semana más o menos. La manera más efectiva en que cada quien puede defenderse es evitando ser picado por el zancudo. Como es difícil vivir rodeado de zancudos y evitar que alguno nos pique, lo más seguro es impedir que se reproduzcan, pero esto solo se logra con el aseo constante del hogar y su entorno, eliminando los criaderos y tapando los recipientes con agua que sean necesarios.

Las instituciones pueden gastar mucho dinero en campañas de prevención, control y atención médica frente a una epidemia como la del dengue, el chikungunya o el zika, pero será difícil contenerla si los ciudadanos, que son los más afectados, colaboran poco en la erradicación del transmisor del virus: el zancudo.

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