Adolfo Miranda Sáenz
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La etapa previa a las dos Guerras Mundiales (1914-1918 y 1939-1945) fue un período de paz gracias a los pactos entre las grandes potencias, impulsados por el estadista Otto von Bismarck, Canciller (equivalente a Primer Ministro) de Alemania (1871-1890) y fundador del Estado Alemán moderno, quien encontró en lo que llamó realpolitik (política de la realidad) la forma de equilibrar el poder entre los imperios europeos y evitar la carrera armamentista. La realpolitik está basada en acciones prácticas y concretas, priorizando los intereses de un país de acuerdo con las circunstancias actuales de su entorno; o sea, según la realidad, flexibilizando las posiciones políticas. Un enfoque basado en el pragmatismo. 

Hoy en día los sectores realistas o pragmáticos de los partidos en el mundo, no tienen problemas para ceder en algunos aspectos si es necesario, con tal de lograr progresos en otros asuntos más importantes, mientras que los sectores fundamentalistas evitan a toda costa ceder en sus planteamientos, aunque eso suponga renunciar a posiciones que les permitirían logros positivos en temas más relevantes. 

Cuando Bismark dejó el poder, Alemania, y como consecuencia Europa y luego Estados Unidos, abandonaron la realpolitik en el campo internacional, desembocando en dos Guerras Mundiales, después en la Guerra Fría y hasta la fecha en una carrera armamentista y un sinnúmero de conflictos bélicos que mantienen en vilo a la humanidad. Mientras a lo interno Alemania sufrió períodos de crisis económicas y entró en dos guerras sufriendo sendas derrotas, la destrucción del país y la pérdida de millones de vidas. 

Lo antes dicho viene al caso de la última encuesta de M&R en Nicaragua, en que el presidente Daniel Ortega obtiene una aprobación del 71% y el Frente Sandinista el 54% de simpatizantes, mientras todos los partidos políticos opositores juntos logran apenas un 8%, de los cuales más de la mitad son del PLC. La encuesta también muestra un respaldo del 82% para los dirigentes del sector empresarial. Un diario nacional declarado oficialmente opositor reconoció tácitamente en un editorial la credibilidad e importancia de la encuesta, así como también varios políticos opositores. Aunque algunos no creen que la situación sea así, quizá porque conversan con personas de su mismo entorno y forma de pensar, leen y oyen lo mismo, y se confunden al creer que la mayoría piensa igual. 

Reiteradamente algunos analistas y comentaristas hemos venido señalando los errores de los dirigentes opositores cuyos efectos se ven reflejados en las encuestas. Podemos resumirlos en que no han practicado la realpolitik. Se han negado a reconocer al gobierno sandinista, niegan los avances en varios aspectos socioeconómicos, no han querido negociar con el gobierno demonizando la palabra “pacto”, y prefiriendo el camino de la confrontación en vez del diálogo. Todo eso ha sido contraproducente y la población lo rechaza, pues el país sufrió dos guerras seguidas y la gran mayoría ansía tranquilidad, estabilidad y paz, priorizando lo económico sobre lo político. En cambio, los empresarios dialogan, negocian y llegan a acuerdos importantes con el gobierno, lo cual beneficia al país. Los empresarios han logrado que se reformen leyes, prácticas y políticas, concertando con los sandinistas varios cambios necesarios. Algo que deberían estar haciendo los partidos opositores si practicaran la realpolitik. 

Como hemos dicho antes, no todo está bien en Nicaragua y hay cosas que deben cambiar con el aporte de la oposición, pero el método efectivo es la realpolitik. Así lo vienen señalando claramente la mayoría de los ciudadanos con un 82% de aprobación a los empresarios y apenas un 8% para los partidos opositores. 

* Abogado, periodista y escritor
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

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