Jorge Isaac Bautista Lara
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Marguerite Yourcenar escribió la novela histórica del Emperador Romano Adriano; “Memorias de Adriano”. En una de sus partes dice: “Raras veces he visto casas donde no reinarán las mujeres…En el orden financiero, siguen legalmente sometidas a una forma cualquiera de tutela, pero en la práctica, en cada tienda de la Suburra la vendedora de aves o la frutera es la que casi siempre manda en el mostrador. La esposa de Atiano administraba los bienes familiares con admirable capacidad de hombre de negocio. Las leyes deberían diferir lo menos posible de los usos…”

El historiador español, Jesús Hernández, en el libro “Segunda Guerra Mundial”, dice que existen más de 7,000 guerras documentadas en la historia. En todas hubo centenares de miles de soldados muertos. En muchas de estas se dieron batallas como las de Cannas; entre Anibal y el ejército Romano (año 216 a.d.C), que dejó más de 60 mil legionarios muertos en unos días. O casos como el del Estado de Qin, China del siglo III a.d.C, que en la primera de las guerras contra el Estado de Chu perdió un ejército de casi 200.000 soldados, pocos sobrevivientes, y en la segunda fueron más de 500,000 para enfrentar un ejército similar, con saldos crueles en muertes. En la geografía del mundo, en la Historia, se dieron casos donde por años no existieron guerras al quedar solo niños y viejos ¿Y en esos periodos quienes ocupaban las tareas en esas sociedades? América no fue ajena a esto. Nicaragua tampoco lo es en su propia historia.

En las cosechas, garantía de la retaguardia de los ejércitos y otros ámbitos estaban mujeres.  En la Edad Media muchos Reyes eran niños y sus Regentes, verdaderos gobernantes, eran las madres. “Catalina la Grande” hizo a Rusia. A como la Reina Victoria en el siglo XIX hizo de Inglaterra una potencia industrial y de primer orden: gobernaba el 24% de las tierras emergidas del mundo. O tribus como los Iroqueses, América del Norte, cuyos Jefes eran nominados por las matronas.

Pero se ha explicado la historia a veces como lucha del Hombre Vs Mujer. Y uno llega y se asoma a la cuna de un recién nacido y es inconcebible que en razón de su sexualidad; es culpable o víctima en la historia. Algo que  no puede ser parámetro razonable de estudio ni medición.

Un Hombre tiene de hija, hermana, esposa, compañera, amiga y madre; a una mujer. Una Mujer tiene de hijo, hermano, compañero, marido, amigo y padre; a un hombre. ¿Acaso es posible la separación químicamente en la historia? Somos corresponsables de aciertos y desaciertos en el desarrollo de la historia.

La mujer ha estado siempre en la historia. Lo que ha faltado es que se hagan las investigaciones y recolección de datos, que hemos olvidado peligrosamente. La mujer no es la ingenua ni la malvada de la historia, es parte de la historia; de la humanidad.

No es posible que hasta este momento se le ha descubierto a sí misma como un ser inteligente. La verdad y realidad es otra; sin la mujer la historia no se escribiría nunca. Pese a que le ha tocado ser parte de sistemas deplorables.

Si la Historia son las Guerras; a quien veremos sobresalir será a hombres; pero si el estudio fuese desde perspectivas más amplias, encontraremos a la mujer presente en todos los órdenes. Hombre y mujer; complementos de inteligencia y actuación. 

En el enfoque de la historia deben introducirse otros elementos trascendentales que aún no hemos visto de manera suficiente, por una miopía lastimosa del sistema y pensamiento en que estamos sumergidos.

Somos una  sociedad de enfoques parciales que en vez de cuestionar lo que está originando estos resultados; nos deslumbran los resultados del sistema de lastimosos comportamientos y delitos. Hoy comprendemos solo en la lógica de los Vs. Perdiendo de perspectiva al ser humano. No estamos siendo comprensibles con nuestra especie y época.

Es necesario cambiar esa forma de pensar, de ver, para cambiar la forma de tratar, vivir y resolver los problemas. Porque así como observamos en Vs, perdemos el sentido de la relación Hombres-Mujeres. José Mujica decía “No se puede vivir en la vida cultivando rencores, ni se puede vivir en la vida dándole vueltas a una columna. . . hay que aprender a cargar con las cicatrices y mochilas, seguir andando y mirando palante” porque “cada generación aprende con lo que le toca vivir y no con lo que aprendieron los otros”. Y es que la verdad “No me puedo imaginar mi vida sin ti”, dice Jesús Adrián Romero.

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