Félix Navarrete
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Un grupo de aproximadamente cien personas se congrega irónicamente todos los miércoles frente a una funeraria capitalina para marchar hacia Metrocentro, lugar donde se encuentran las instalaciones centrales del Consejo Supremo Electoral. Algunos llegan poco a poco, como forzados por el viático de comida. Otros esperan con resignación a que lleguen los dirigentes para comenzar la caminata. El mensaje es el mismo: Elecciones con otros árbitros, tal vez así las ganan.
Todos son caras conocidas, políticos viejos y viejos políticos, excandidatos a la Presidencia de la República, diputados, políticos, analistas de ocasión y de profesión ahora desempleados por haber perdido las últimas cuatro elecciones. Son los mismos partidos reciclados que tienen más siglas que simpatizantes y han perdido los últimos comicios porque no gozan de la voluntad popular. Han aparecido ahora grupos que siguen jugando con el alfabeto. Escucho siglas como el MDN, un Movimiento Unidad Liberal con Dignidad. No me lo va a creer, pero todos esos grupos políticos juntos no llenan uno de esos buses Marcopolo que viajan a Centroamérica. 

Por otra parte, Managua es una ciudad de aproximadamente dos millones y medio de personas y para que una marcha trastorne físicamente a la capital, se necesita al menos convocar a medio millón de personas, algo imposible para la oposición. Sin embargo, esa marcha, si es que así podríamos llamarla, reúne apenas a un centenar de personas que desfilan por una calle central para hacerse notar. Entre ellas destacan políticos de vieja data, empleados de Organismos No Gubernamentales y ciudadanos desempleados que están dispuestos a cargar cartelones y mantas con tal de ganarse la comida del día. 

Muchos los llaman “ Miércoles Negros”, porque esa pequeña marcha rompe la armonía y tranquilidad de los ciudadanos que realizan sus actividades productivas y personales cerca de Metrocentro, Ese día la vía se cierra y los comerciantes de estas zonas dejan de vender. Las tiendas lucen vacías y los vendedores informales tienen miedo a que se produzca un acto violento. Hace unos meses un pistolero salió de la pequeña manifestación y fue capturado por la Policía. Gracias a Dios no hubo ninguna tragedia. Hubo heridos y golpeados, algo común en estas trifulcas callejeras. Pero nada más.

Algunos nos preguntamos: ¿Quiénes son los que protestan? Y por qué pretenden tomarse las calles cuando éstas ya han sido ganadas y esculpidas por la sangre de miles de nicaragüenses? Desde que tengo uso de razón, aquí las calles han sido del Frente Sandinista. Durante décadas, miles de nicaragüenses bautizaron esas calles con su sangre para derrotar una tiranía, luchar por un seis por ciento universitario, conquistar la autonomía universitaria. La lucha por el poder no es una aventura burocrática. 

Incluso, en este siglo, el Frente Sandinista se lanzó a las calles para luchar contra la privatización de los servicios públicos. En todas esas luchas, que hoy forman parte de nuestra historia, el Frente Sandinista liderado por el Comandante Daniel Ortega, convocó a varias gigantescas jornadas cívicas en la que el país prácticamente volcaba a las calles para apoyar las demandas de un sector de la ciudadanía. Recuerdo que el FSLN movía transportistas, campesinos, pequeños productores, estudiantes y el país se ponía en pie de guerra. No recuerdo haber visto en esas jornadas a ninguno de estos dirigentes liberales que hoy marchan en las calles de la capital.

Hasta ahora la autollamada oposición no parece entender que los liderazgos políticos se forjan en las calles y en las montañas para luego permanecer en la memoria del pueblo. Un liderazgo no nace por arte de magia.

Se forja en las batallas cívicas y electorales. Celebra y llora con el pueblo. Trabaja diariamente en las calles como hormiga y luego va por el Gobierno a través del sufragio. Así hizo el Frente Sandinista y lo logró. Es el único partido que ha mantenido un arraigo popular sin precedentes en la historia. Fue oposición y ahora es Gobierno. En 1990 el Frente Sandinista perdió el poder pero no el respaldo popular. 

Lo demás son leyendas urbanas. En Nicaragua las calles son del pueblo. O mejor dicho son del Frente Sandinista. Es el único partido que cuenta con un líder y una capacidad de convocatoria ampliamente demostrada. Nadie puede probar lo contrario. Y mientras la autollamada oposición no conquiste esas calles por carecer de liderazgo y de sensibilidad social, seguirá condenada a ensayar esas penosas y raquíticas marchas en otro miércoles más de circo.

Email: felixnavarrete_23@yahoo.com
 

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