Carlos Andrés Pastrán Morales
  •   Managua, Nicaragua.  |
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A todos nos ha pasado, o al menos espero que así sea, cuando vamos camino al norte, viendo las calles vacías, sus cuantos hermosos paisajes, respirando aire fresco, quizás un camino donde nos toca reflexionar, donde nos encontramos a nosotros mismos a causa de la belleza del mundo y de la vida.

Pero siempre hay algo que nos interrumpe cuando estamos cerca de la gloria, y en este caso, es cuando vemos al puñado de comerciantes vendiendo animales, y uno diría que no hay problema con que sean perritos o chocoyos, pero no, te detienes y te ofrecen monos, lapas, loros, iguanas a veces extremadamente grandes y en casos extremos hasta tigres pequeños. 

No sé qué hacen estas personas para capturar a estos animales salvajes y no quiero saberlo, pero si quisiera entender qué pasa en sus cabezas, qué piensan que esa es una de las maneras más fáciles para ganarse la vida, aunque procuro entender que tienen necesidades de trabajo y de ingresos económicos para darle de comer a sus hijos. 

Pero al mismo tiempo es necesario reflexionar que estas especies se están quedando sin hogar a causa de los grandes cambios del clima y por la desesperada y corrupta tala de árboles, y viene esta gente como si nada a capturarlos y tratar de venderlos. Lo peor es que me imagino un estimado de personas que compran estos animales, sería del 5%.  Es cierto que son bonitos, pero no es bonito tenerlos como mascotas, menos enjaulados, alejándolos de su hábitat natural y quitándoles su derecho a la libertad.

Y aunque fueran perritos de raza que te trataran de vender, aún así está mal. Más de alguna vez hemos pasado por ciertos semáforos y vemos a los perros enjaulados; decimos en voz alta “que lindos” o “quisiera tener uno” pero pocos son los que dicen, “que bárbaro ese hombre tratando de vender animales de esa forma”. Y no solo perros, ahora hasta venden patos, ardillas, garrobos y ves de todo si entran a esa parte específica del mercado Oriental donde comercian animales. 

Me he puesto a pensar en quién fue el genio que se le ocurrió que vender animales era buena idea, y pues en cierto modo lo es porque aún hay gente por ahí que los compra, algunos para liberarlos y otros para hacerlos sufrir. Más de alguno discute con estos vendedores, pero estos son ciegos ante la realidad del mundo, solo buscan dinero fácil y gastarlo en lo menos importante, aunque haya un poco porcentaje que lo hace para subsistir en el campo. 

Hace un tiempo existió un video de un joven que trató de decirle a uno de estos comerciantes que le aflojara un poco el mecate con que tenía casi ahorcando a un tigrillo, este en acto de desesperación, golpeó al muchacho con el mismo animal que tenía amarrado a la cuerda. Entonces, no seamos ciegos ante la realidad de las cosas, hoy en día vemos de todo y vivimos todo. 

La vida humana se va acabando. Los árboles se nos mueren o son talados. El maltrato animal es un tema abarcado diariamente, pero no todos lo captamos y eso que muchos de nosotros a veces lo practicamos y ni nos damos cuenta. Creo que la muerte de un animal es dolorosa porque los estamos extinguiendo. La vida es dura, tratar de seguir adelante y ganar dinero también cuesta, pero tampoco nos vayamos por lo fácil, porque luego nos sale caro. Así que no hay duda de que el comercio de animales debe ser erradicado. 

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