Esteban Solís R.
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Dos archipiélagos conocidos internacionalmente como las islas Spratly  y Paracel en el mar de  China Meridional, en cuyas inmediaciones de apenas 13 kilómetros cuadrados hay docenas de atolones, cayos, bancos de arena y arrecifes de coral, se han convertido en el foco de una disputa por su posesión debido a su enorme valor geoestratégico y económico que involucra a varios países, entre ellos dos potencias mundiales, China y Estados Unidos, así como Taiwán, Filipinas, Vietnam, Malasia y Brunéi. Se cree que esta zona almacena invaluables recursos de petróleo y gas. En octubre del año pasado, un buque de guerra de Estados Unidos navegó hasta doce millas náuticas de las islas artificiales que China ha construido, provocando la ira de las autoridades de Pekín, advirtiendo que ningún país violará sus intereses en esa zona en litigio.

Se sabe que China construye islas artificiales en varios atolones e islotes de la Spratly, que cuenta con un centenar de islas que ocupan tan solo 5 kilómetros cuadrados en un territorio marítimo de aproximadamente 400,000 kilómetros cuadrados. Mientras que las islas Paracel ocupan 7.7 kilómetros cuadrados, desparramadas en  15,000 kilómetros cuadrados.

China exige el 80% del mar, casi 3 millones de kilómetros cuadrados, entre tanto los otros países reclamantes no quieren ceder esos territorios que consideran legítimamente suyos.  Estados Unidos se ha comprometido en el conflicto expresando su apoyo a Filipinas y Vietnam, ambos aliados suyos. La supremacía por estas islas tiene una cruda realidad histórica que encierra conflictos largos, confusos y complejos. Estados Unidos, Filipinas, Francia, Japón, Vietnam y China han ocupado de facto estas islas, incluso, China y Vietnam protagonizaron en la década de los años 50 un conflicto armado que escaló el año pasado tras divulgar China su nueva estrategia militar en sus zonas costeras. Por si eso fuera poco, pretende construir en esas áreas en disputa pistas de aterrizaje, puertos y otras obras de infraestructura.

Ante este crítico escenario, el presidente de la República de China (Taiwán), Ma Ying-jeou, dio en mayo de 2015 un trascendental paso adelante presentando una propuesta de paz para el mar de China Meridional, instando a las partes comprometidas a dejar a un lado las diferencias y procurar la creación de un mecanismo para la exploración y explotación conjunta de los recursos depositados en dicha región. 

Ma hizo esa propuesta durante la inauguración del Foro de Investigaciones  de Asia y el Pacífico de la Asociación de Derecho Internacional  y la Asociación Americana de Derecho Internacional que se desarrolló en Taipéi. En ese sentido, el mandatario taiwanés instó a las partes involucradas a abstenerse de tomar acciones unilaterales que pudieran elevar la tensión en el mar de China Meridional, procurando mantener la paz y la estabilidad de la región. Estados Unidos y la Unión Europea saludaron la iniciativa.    

El comercio a través de las rutas por este mar se estima en 5 billones de dólares al año, incluyendo 1.2 billones que representa el comercio con Estados Unidos. El 75% del petróleo que llega de la región de Asia-Pacífico procedente de Oriente Medio pasa por estas aguas, mientras que China recibe el 40% del petróleo que consume a través de estas rutas. 

En enero de este año el presidente Ma efectuó una controvertida visita a Taiping, una de las islas en disputa, controlada por Taiwán. La visita del gobernante taiwanés generó las protestas de Estados Unidos, Filipinas y Vietnam; no obstante, el jefe de Estado aseguró que no buscaba incrementar las tensiones, al contrario, explicar la posición taiwanesa que ante su situación diplomática (muy pocos países tiene relaciones con la isla),  dispone de pocos medios para llamar la atención internacional, al tiempo que demandó la inclusión de Taiwán en un nuevo mecanismo de diálogo. Hizo un llamado a todas las partes para que se abstengan de emprender acciones que afecten la paz y estabilidad, y para que aseguren la libertad y seguridad de navegación y vuelo en la zona. Ojalá la iniciativa del presidente Ma encuentre eco entre las partes en litigio.                     

*Periodista.

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