Carlos Andrés Pastrán Morales
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Se ha leído, escuchado y hablado sobre la resonancia del tema de los jóvenes, que supuestamente los adolescentes y los que empiezan la vida adulta, en esta nueva generación, se han refugiado en un mundo donde, según ellos, nadie los escucha, nadie los comprende, nadie los apoya y que todo esto genera los problemas que ellos ”sufren” y que estamos imbuidos o atrapados en la tecnología.

Un tema donde los textos y artículos dicen que los jóvenes actuales han renunciado a pensar y que la próxima generación será desastrosa, donde la mayoría de las personas vivirán del conformismo y el resto de los pocos esfuerzos previos.

En parte, los adultos de ahora piensan, gracias a estas opiniones, que nosotros los jóvenes somos unos débiles y llorones, porque antes la vida no era así, que era más dura y costosa. Es cierto que estas personas sufrieron y vieron mucho de lo que fue una revolución y vivir en guerras, donde si no se protestaba no se llegaba a nada. Pero ahora las cosas son distintas, vivimos en paz.

Yo, como joven, opino que nos quejamos de nuestros problemas, pero no siempre son tan grandes como pensamos, hoy en día vivimos en una sociedad donde las cosas menos importantes son las que más nos preocupan. Tal vez tengamos situaciones tontas y no sabemos qué hacer y actuamos de forma ofensiva culpando a todos. Quizás sea por la edad, por la nueva mentalidad que muchos poseen, pero no todos piensan así.

Cierto es que muchos tienen otros problemas más trágicos, pero algunos de estos jóvenes se empeñan en salir adelante a pesar de lo que sucede en su vida, pero otros se dedican solo a quejarse, y esos si ya tienen derecho a llamarse llorones. La vida es dura para todos, pero para otros resulta más sencillo y para muchos cada vez más difícil.

Estamos cortos de edad y pensamos muchas cosas que no tienen que ver con las ocurrencias diarias. Pero no es cierto que los jóvenes hayamos renunciado a construir un mejor país para todos o que no nos preocupa la política o que no se quiera protestar, sí tenemos nuestros momentos cuando nos enfocamos y queremos luchar por algo, para llegar a ese alguien que todos quieren ser.

Como ya dije, la generación anterior, nuestros padres y abuelos, ya vivieron, sufrieron y protestaron, nosotros apenas empezamos. Y deberían parar de quejarse de que los jóvenes de ahora solo viven metidos en la tecnología y que ya no les importa la vida. Tenemos paz y no tenemos guerra, eso ya es un avance sustancial y que ahora estamos viviendo con más seguridad que aquellos tiempos, y lo irónico es que estos mismos adultos llegan a ser más adictos a las redes sociales, aunque parezca mentira, que nosotros los jóvenes “de ahora”.  

Muchos dicen que nosotros los jóvenes nos servimos de mucho, que solo nos quejamos y pedimos. Tal vez en cierto punto tengan razón, a veces no sabemos qué hacer y pedimos ayuda, pero nosotros mismos no nos entendemos, y me refiero a que todos los casi adultos somos hipócritas, no nos respetamos, molestamos a los demás, no nos ayudamos, vivimos en competencia, peleamos y se pierde el tiempo en orgullos tontos.

Quizás por esas realidades los demás piensen así, pero somos pequeños aún. No sabemos mucho de la vida, pero queremos salir adelante.

Muchos de los jóvenes en la actualidad realizan protestas en contra del maltrato animal, la tala de árboles, contra el gobierno, los políticos, a favor del aborto, para las protestas del porcentaje de las becas en las universidades, hacen voluntariados limpiando parques, lagunas, ríos, en jornadas de vacunación y en las escuelas.

Entonces, aunque sea mínimo el cambio, pronto se verá más reflejado, porque buscamos cómo hacer la diferencia en ciertas problemáticas que el país sufre.

Allá verán los demás que se dedican solo a criticar y a publicar estados en Facebook, porque no siempre los pensamientos son los que valen sino las acciones, pero aun así, no se puede decir que los jóvenes hemos renunciado a pensar.

Sí estamos pensando y vamos a actuar, lo que no queremos es pagar y creo que no debemos, es asumir las consecuencias de los errores de la generación anterior. No tenemos por qué pagar las culpas de los que llevaron al país a la guerra, a la pobreza y la desunión, y no nos empujen a hacer lo que ustedes no pudieron por las razones que fuesen.

Nosotros pensamos y actuaremos en una nueva realidad.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus