Julio Guerrero Díaz
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La sociedad del momento demanda de las instituciones educativas que los niños, adolescentes y jóvenes vayan adquiriendo conocimientos, habilidades y valores coherentes en el contexto que nos movemos, recordemos que ahora somos una sociedad líquida que todo se esfuma, se disipa y envejece rápido, también así caduca el conocimiento y las habilidades adquiridas, para dar paso a otros saberes de acuerdo con el tiempo y al espacio donde nos movemos, estos movimientos deberán ser permanentes y no atados a tiempos para su formal evaluación y aproximarnos al ritmo de los avances venideros particularmente en el ámbito de la nuevas tecnologías de la información y comunicación. En este sentido, se necesita una revisión profunda de los sistemas de educación y formación.

En todas partes del mundo, los estados han asumido y priorizado como parte de su agenda de gobierno las reformas educativas que coincidan con las exigencias socioeconómicas de su entorno y que requiere nuevos conocimientos, destrezas, a través de nuevos métodos y nuevos lenguaje, es así que un nuevo entorno como es el que vivimos requiere y reclama un cambio educativo de dimensiones  metodológicas, esta sociedad de la información y del conocimiento demanda un 'mutatis mutandi' (cambiando lo que se deba cambiar) estos cambios deben orientarse a la producción de nuevos conocimientos  que se buscarán a través de la denominada inteligencia colectiva y de la sociedad red, para ir creando una interacción con la tecnología, los aprendizajes y la comunicación.

El paradigma educativo de hoy y por supuesto al modelo de persona que se aspira es al ciudadano cosmopolita, tolerante, dialogante, capaz de innovar, crear, adaptarse a los cambios, aceptar la diversidad cultural, respetar las creencias reliogiosas, ideológicas, proteger el medioambiente, la diversidad sexual en fin es lo que se denomina la hibridación entre las personas, hacia esa tendencia es lo que plantea los nuevos cambios educativos.

Este nuevo modelo de formación educativa es de doble dimensión, intelectual y práctica en la primera corresponde la renovación de los principios que la inspiran, su filosofía, reglas y normas, su visión, misión y valores, es decir, la forma en que van a facilitar los procesos de aprendizajes y la segunda es la transformación profunda de infraestructura y tecnología como un recurso pedagógico que fortalezca los procesos de adquisición de conocimiento tanto en lo teórico como en lo práctico.

Se dice que este cambio de época impulsa nuevos orientaciones en el campo de la educación, una nueva hoja de ruta para la adquisición de conocimientos y las habilidades, un norte tratar de desarrollar en los estudiantes las facultades humanas que poseen, pero enriquecerlas con el acompañamiento de las nuevas tecnologías, un sur donde la interacción con las nuevas tecnologías es fundamental, sin perder de vista que lo humano es primero, un este empezar a construir una universalidad planetaria respetando las diferencias, un oeste fortaleciendo la reivindicación de la diversidad, pero dialogando con lo universal.

Es tan importante la educación que es un compromiso social, en todas partes se ha convertido en una dimensión de la convivencia y de la sociabilidad y todos estamos obligados a participar, más aun los que tienen la profesión de docentes, hoy estos maestros tienen que redefinir su rol, deben encarar un nuevo papel facilitadores, entrenadores, tutores, motivadores y promotores en los procesos de autoaprendizajes de los alumnos, nunca como hoy es suma necesidad explorar cambios en la educación, por supuesto que esto no es automático, se requiere del concurso de muchos, ahí radica la complejidad de estos cambios educativos.

Consultor y catedrático universitario.       

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