Jorge Eduardo Arellano
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En las primeras semanas de este año han aparecido cuatro nuevas publicaciones que vale la pena reseñar. Memoria poética / 112 poetas, 47 países del undécimo Festival Internacional de Poesía de Granada, Nicaragua, 2015 (307 p.) es el título de la primera, coordinada por Francisco de Asís Fernández, Gloria Gabuardi, Bayardo Martínez Saravia y Andrea Margarita Vanegas. Como de costumbre, el mayor número de poetas incluidos lo ostenta Nicaragua: 29. El volumen incluye los textos leídos en la mesa redonda sobre el poeta homenajeado Enrique Fernández Morales (1918-1982); cinco fueron sus autores: Jorge Eduardo Arellano, Luis Rocha, Julio Valle-Castillo, Conny Palacios y Erick Blandón. Además, publica las intervenciones de Blanca Castellón (Nicaragua), Susana Reyes (El Salvador), Eyra Harbar (Panamá), Martha Cecilia Ruiz (Nicaragua) y Magda Zavala (Costa Rica) en otra mesa redonda: “Equidad de género en la poesía de mujeres en Nicaragua con una visión desde Centroamérica”.

Antología poética de Ernesto Mejía Sánchez (1923-1985), a quien se la ha dedicado el duodécimo festival, es la publicación siguiente. Constando de 184 páginas, fue escogida, prologada y ordenada cronológicamente por Julio Valle-Castillo, discípulo predilecto del autor. El cuido de la edición y los textos de la solapa y de la contracubierta corrieron a cargo del suscrito. De hecho, contiene una amplia muestra de la significativa obra poética ––en verso y prosa–– de Mejía Sánchez, ser ardido por el resplandor de la gracia y el desacato. En otras palabras, confirma a un muságeta perteneciente a la estirpe de quienes se han asomado, sin miedo y con honradez, a las zonas más turbias de la conciencia, para extraer de sus aguas ondulantes y tenebrosas, el testimonio de una honda revelación. Más aun: guiado por el afán de penetrar con lucidez en los enigmas del mundo, no intenta establecer la tranquilidad de una verdad oficial y oficiosa, consagrada o establecida. Su motivación es otra: el ejercicio supremo de la inteligencia, no exenta de humor, para constituirse en un poeta auténtico, original e intenso. Vivo y vigente.

Las otras dos obras son de mi autoría. Una se concentra en la primera mitad del siglo XIX: El canario granadino / Juan Iribarren (1827-1864): poeta de la Guerra Nacional antifilibustera (82 p.); y la otra en el siglo XX: Tacho Somoza y su poder (1933-1956), un volumen de 198 páginas. La primera consiste en una monografía sobre la vida y obra de una relevante figura histórica y literaria del siglo antepasado: el ya citado Iribarren (Masaya, 8 de septiembre, 1827-Granada, 25 de enero, 1864). En ella, recurriendo a fuentes manuscritas e impresas, reelaboro la primera versión de un trabajo publicado en 1966 ––¡hace 50 años!––, donde estudio su voz poética: la más genuina y perdurable del romanticismo nicaragüense, expresada a través de elegías, emotivas confesiones filiales y amorosas, cantos épicos y composiciones laudatorias y festivas. Veinticuatro textos en verso y uno en prosa (la oración fúnebre en memoria del héroe de la guerra nacional Fernando Chamorro) transcribo. Ellas lo acreditan como un autor muy lejos de ser desdeñable hoy día, dado su apasionado vigor poético y su fibra patriótica frente al filibusterismo esclavista. Al respecto, reconoce y proclama en su texto más conocido, “Contra los filibusteros”: Ignorantes seremos y pobres, / pero nunca colonos ni esclavos, / Libres somos, y altivos y bravos, / por la patria sabremos morir, / para sentenciar: Guerra a muerte a esos viles ingratos / Guerra al yankee de robos sediento. / Que reciba un severo escarmiento / su perfidia, su horrible traición.  

En cuanto a la segunda obra, tiendo a un objetivo balance de la acción integral del sujeto (Anastasio Somoza García: 1896-1956) que protagonizó “una historia de éxito”. Así denomina William Krehm, autor del libro Democracia y tiranías en el Caribe, el control de que sobre Nicaragua ejerció Somoza García durante los años 30, 40 y 50 del siglo pasado. Por lo tanto, no ofrece el laudatorio juicio del partidario, ni la ofensa visceral del agraviado, sino la visión ecuánime de un investigador que aporta una nueva lectura sobre un poder impactante a lo largo de 23 años, sustentado en fuentes primarias (22 documentos impresos y 28 publicaciones periódicas) aparte de las más autorizadas fuentes secundarias (76 libros y folletos, más 38 artículos y ensayos). Consecuentemente, no se encontrará en estas páginas la intención panegírica, ni la reducción caricaturesca, sino la apoliticidad de la inteligencia para estudiar a Somoza García dentro del contexto de su tiempo. 

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