Gustavo-Adolfo Vargas *
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Los ricos y poderosos se reunieron en el Foro Económico Mundial (FEM); esta vez mostrando un estado de ánimo sombrío; ese mismo día, aproximadamente U$8 billones desaparecieron de los mercados mundiales de renta variable.

El tema del Foro fue, “Cómo dominar la cuarta revolución”, tesis que el ingeniero y economista alemán Klaus Schwab, fundador y CEO de Davos, expuso en un libro publicado pocas semanas antes. Su teoría consiste, en estar a una fusión de todas las tecnologías, lo que cambiará por completo el sistema de producción y trabajo.

La Primera Revolución Industrial a comienzos del Siglo XIX, fue sustituir fuerza humana por las máquinas. Al final de ese siglo apareció la Segunda Revolución Industrial, combinando la ciencia con la industria, cambiando el sistema de producción. La Tercera Revolución Industrial, se dio a mediados del Siglo XX, con lo digital, en la era de las computadoras.

Según Schwalb, estamos entrando en la Cuarta Revolución Industrial (CRI), donde los trabajadores serán sustituidos por robots y por la mecanización. Durante la Conferencia, el banco suizo UBS entregó un estudio, sosteniendo que la Cuarta Revolución “beneficiará a quienes tienen más”. Es decir, el rico será aún más rico.

Davos provoca reacciones notables como en 1991, con la fundación del Foro Social Mundial (FSM); donde 40,000 activistas sociales han denunciado de ilegítima esa reunión de ricos y poderosos en Davos, que otorga a la élite una plataforma de toma de decisiones, con el propósito de proteger sus intereses.

El FSM declaró que, “otro mundo es posible”, oponiéndose al Consenso de Washington, formulado por el FMI, el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos; declarando que el capitalismo triunfó sobre el comunismo; donde el camino a seguir, sería desmantelar al Estado para privatizar, reducir los costos sociales definidos improductivos y eliminar cualquier barrera al libre mercado.

En el último Davos, el punto de referencia fue, la “Organización Internacional de Ayuda, Oxfam”, que en cada FEM, presenta un informe sobre la Riqueza Mundial, documentando la rapidez de la concentración de esa riqueza, lo que crea un mundo de desigualdad.

Hablando de ricos y poderosos: en 2010, 388 individuos poseían la misma riqueza de la mitad  de la humanidad. En 2014, se redujo a 80 personas. En 2015, el número fue de 62.

Hace veinte años, los súper ricos del 1% poseían el equivalente a los bienes del 62% de la población mundial. En su informe de 2015, Oxfam predijo que la riqueza del 1%, superaría al resto de la población en el año 2016: de hecho, se alcanzó en un plazo de diez meses.

En Davos, los dirigentes hubiesen observado el crecimiento de la desigualdad, conectando el informe Oxfam, con el de UBS, para enfrentar el actual sistema económico y político.

Según Schwalb, el uso de robots en la producción, pasará del 12% al 55% en 2050; causando un desempleo dramático, donde la protección social ya está en descenso. También porque el FIR prevé la eliminación gradual de los trabajadores cualquiera que sea su función, para que pueda ser ocupada por las máquinas.

Otro tema ignorado en la Conferencia, fue el Cambio Climático. Los participantes en la Conferencia de París sobre el Cambio Climático, reconocieron que los compromisos tomados por todos los países, descenderán la temperatura de 1.5 grados, cuando su objetivo era de 3.7 grados.

A pesar de tal fracaso, los líderes en París hicieron declaraciones esperanzadoras y a futuro, afirmando que la solución provendrá del desarrollo tecnológico impulsado por los mercados.

En un gran encuentro de líderes políticos tecnológicos, el cambio climático debió haber sido una prioridad. Sin embargo, no lo hicieron; obviamente, este ha sido un fuerte ejemplo de la desconexión entre la preocupación de los ciudadanos y sus élites.

* Diplomático, Jurista y Politólogo.

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