Adolfo Miranda Sáenz
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En EE.UU., están en el proceso de elecciones primarias para elegir a los candidatos presidenciales de los partidos Demócrata y Republicano. El precandidato que salga vencedor en un partido va a competir en la elección contra el que salga ganador en el otro partido. Es decir, todavía no están en la final, sino en semifinales que se juegan en pequeñas elecciones partidarias Estado por Estado, a veces en un mismo día en varios Estados. Aunque el proceso de elecciones en EE.UU. es deficiente, lleno de asignaciones arbitrarias y ridículas, incluyendo que el candidato presidencial que obtenga más votos de los ciudadanos no es necesariamente el que obtiene la presidencia. Pero esas son sus reglas y son muy enredadas para explicarlas en este artículo.

Por el Partido Demócrata hay dos precandidatos compitiendo entre sí: Hillary Clinton y Bernie Sanders. Por el Partido Republicano son varios, pero los que van adelante son Donald Trump, Ted Cruz y Marco Rubio. En el Partido Demócrata parece claro que la candidata será Hillary Clinton, pues según el consolidado de cinco encuestadoras confiables supera a Sanders con 50.4% de simpatías contra 36.4% entre los demócratas. En el Partido Republicano hay más competencia, pues Trump tiene 29.5%, Cruz 21.0% y Rubio 17.8%.

No oculto mi preferencia por los demócratas. Soy social liberal, progresista, de centro-izquierda y no comulgo con los planteamientos de los conservadores republicanos, sobre todo ahora por las razones concretas que abajo comentaré. Quisiera que eligieran presidenta a Hillary Clinton. Por cierto, el senador Bernie Sanders no me desagrada para nada; al contrario, me simpatiza; pero él se proclama socialista y por eso no ganaría una elección en EE.UU. ante cualquiera que fuera el candidato republicano. Mientras Hillary Clinton tiene hasta ahora la mayor simpatía a nivel nacional entre los precandidatos demócratas y republicanos. 

El pueblo estadounidense —con pocas excepciones— es bastante ignorante en temas políticos y sobre sociología, historia y geografía universal. Si alguien dice “socialista” ellos entienden “comunista”; no saben qué es la social democracia o el social liberalismo, ni que el presidente de Francia, François Hollande, es socialista; que los primeros ministros ingleses (británicos), Tony Blair y después Gordon Brown, desde 1997 hasta 2010 fueron socialistas; que en Alemania Angela Merkel es socialcristiana y que antes de ella gobernó Gerhard Schröder, socialista. ¡Se asustarían, porque para ellos socialista, progresista, de izquierda, e incluso, a veces, liberal, lo entienden como “comunista”! Están amaestrados para pensar así por los poderes fácticos que se mueven entre bastidores.

Pero, volviendo al tema, yo quisiera que las primarias republicanas las gane Trump, porque es tan patán y ordinario que varios republicanos decentes o mejor informados, así como la gran mayoría de independientes y los hispanos, no votarían por él. Sería más fácil para Hillary Clinton ganarle a Trump que a Ted Cruz o a Marco Rubio, porque estos son más refinados e inteligentes, y aunque harían lo mismo que Trump saben usar caretas para engañar y ganar votos. Si llegaran a la presidencia le quitarían  el Obamacare a 40 millones, declararían la guerra a 12 millones de inmigrantes indocumentados que ya están adentro y a los 7 millones de ciudadanos estadounidenses musulmanes, desatando enormes conflictos con mucha violencia, sin contar con la creciente indignación de los negros que ya están enervados por ser maltratados y varios asesinados por policías blancos. Peor aún: los tres precandidatos republicanos se las dan de machitos bravucones que amenazan con doblegar a todo el que en el mundo no respalde su polític
a, lo cual va a generar muchísimos conflictos, nuevos frentes de guerra y más feroces ataques terroristas. Así, en EE.UU. se viviría con miedo. 

Abogado, periodista y escritor

www.adolfomirandasaenz.blogspot.com 

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