Carlos Andrés Pastrán Morales
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Nos conformamos con la idea, muchas veces, de que todo lo nuevo es siempre mejor, debido a los distractores y materiales de entretenimiento que existen en nuestro alrededor. Podemos confirmar esto porque todos queremos tener lo más nuevo, lo más reciente, lo mejor. Vemos que todos ansían tener los celulares último modelo, los mejores televisores, las mejores computadoras.

Hasta en las casas más pobres y humildes se ven conectadas antenas de televisión por cable. Y pues está bien, ¿no?, todos queremos prosperar, vivir mejor, mejorar nuestra calidad de vida. Al final de cuentas son las decisiones de cada quien.

A lo que me quiero referir es que el consumismo ha llevado tan lejos a la persona que ahora hemos perdido algunas buenas costumbres. Nos levantamos a ver el celular, nos dormirnos hablando por celular, nos entretenemos con la TV, no escuchamos a nadie por tener los audífonos a todo volumen, matamos el tiempo con videojuegos. Y las relaciones entre las personas cara a cara cada vez más están desapareciendo. Lo reconozco, a mí mismo me ha pasado.

Cierto es pues que debemos estar en contacto con los demás y que estos avances tecnológicos se crearon para facilitar el ámbito laboral del ser humano y su entorno de vida, lo sé porque soy joven y todos hemos tenido alguna vez clases o charlas sobres estas cosas en clases. El punto es que la supuesta ayuda que estos instrumentos nos debían traer, ahora solo nos trae mal y nos hacen adictos.  

Primeramente porque ahora dependemos de estos productos. Se han ganado un gran lugar en nuestro corazón que es casi imposible dejarlos ir. Nos gusta las cosas materiales. Nos gusta que nos regalen cosas materiales. Nuestras relaciones con los demás dependen de las redes sociales prácticamente, y estas mismas hacen que haya problemas entre ellas. Son gastos innecesarios porque siempre queremos tener lo más lujoso cuando tenemos ya algo que nos es útil.

Lo interesante es que este consumismo es un gran generador de dinero y empleo, por lo cual le conviene a la gente o al país obtener dinero a través de estos ingresos que son beneficiosos, porque todos compramos y todos consumimos. Hasta personas estudian carreras en las que se estudian los factores y ventas que se producen por el consumismo. Hacen publicidades y comerciales para seguir ganando dinero.

Uno de los problemas que observo es que casi nadie sabe por qué algunos productos tienen cierto precio. El precio que uno paga por estos artilugios es el que sufren las personas que se matan para conseguir todos los elementos o compuestos que tienen estos aparatos, todos esos pobres que son explotados laboralmente en distintas partes del mundo. Desde la obtención del cobre para los cables, hasta el vidrio de las pantallas.

En un momento estos inventos fueron facilitadores, pero ahora nos están matando. No digo que sean malos, solo que no se han sabido usar.  

Ya los tiempos están cambiando y deberíamos usar este cambio de mejores formas. En vez de pasar horas jugando Candy Crush en nuestro celular o pasar horas viendo televisión, ocupemos estas tecnologías para estudiar, leer, llamar a algún familiar perdido, hacerle bonito el momento a alguien, y no nos alejemos de la realidad y no nos metamos en nuestro propio mundo alejado de las caras y cerca a las pantallas.

Vivamos de nuevo, salgamos, hablemos, dejemos el celular un rato, desaparezcámonos de lo virtual y conozcamos más la realidad que a nuestro alrededor hay muchos seres humanos con quien socializar personalmente y que incluso necesitan que los escuchemos, que los atendamos, que nos interrelacionemos.

Creo que también el mismo consumismo nos está destruyendo. Seamos capaces de comprender de que si no hay un cambio de actitud por parte de todos, se podrá decir que los humanos creamos nuestra propia tumba. Los jóvenes estamos a tiempo.

Yo me comprometo a hacerlo, estoy dispuesto.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus