Esteban Solís R.
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Los grandes medios de comunicación internacionales se divierten de forma perversa distorsionando deliberadamente la realidad política a la opinión pública, que de paso la traicionan, martillando todos los días en los sentidos del lector, el televidente o el que escucha, que algunos líderes latinoamericanos, pretenden perpetuarse o eternizarse en el poder ignorando, esta misma prensa, a propósito los mecanismos legítimamente instituidos para que determinado dirigente intente una nueva postulación. El venezolano Hugo Chávez  estuvo en el poder durante 13 años, Rafael Correa, el jefe de Estado ecuatoriano, lleva dos reelecciones, asumió por primera vez la primera magistratura en 2006. El comandante Daniel Ortega reasumió la presidencia de Nicaragua en 2007 y fue reelegido en noviembre de 2011 para un nuevo período de cinco años.

El semiólogo, filósofo, escritor y pensador italiano, Umberto  Eco, fallecido recientemente y al que el diario La Repubblica de Roma definió, al morir, como “el hombre que lo sabía todo” dijo alguna vez refiriéndose a la prensa escrita: “los periódicos no están hechos para difundir, sino para encubrir noticias”.

Un ejemplo reciente del pensamiento de Eco se refleja en el despiadado e  implacable ataque de las empresas multinacionales en contra del presidente de Bolivia Evo Morales, desde que anunció hace más de un año que haría una consulta popular para preguntarle al pueblo si quería una reforma constitucional que le permitiera postularse nuevamente.

La ofensiva contra el boliviano llegó hasta el irrespeto a su vida personal, en donde se hizo público que había sostenido una relación con una dama bien posesionada en una empresa de capital chino. “Escándalo salpica a Morales”, “La exnovia que puso en aprietos a Evo”, “ A Evo Morales “le sale” un hijo secreto”  titulaban los medios dentro y fuera de Bolivia, dándose un festín, divirtiéndose con la dignidad del mandatario y de la que había sido su pareja, con la que efectivamente había procreado un niño. Ni eso respetaron.

Pese a las impactantes cifras económicas de crecimiento, inversión y desarrollo que en una década con el ascenso al poder de Morales ha experimentado Bolivia, el líder sudamericano perdió la consulta popular por tres puntos. No hay dudas, la campaña sostenida contra el presidente vulneró la conciencia de muchos de sus simpatizantes.

Me pregunto, ¿por qué este tipo de prensa no atacó al expresidente del gobierno español Felipe González, quien estuvo en el poder durante 13 años y medio? ¿Acaso Franklin D. Roosevelt no ejerció cuatro mandatos constitucionales en Estados Unidos?  Los exprimeros ministros británicos  Margaret Thatcher y Tony Blair permanecieron ininterrumpidamente 11 y 10 años en el poder, respectivamente.  Francois Mitterrand ejerció la presidencia de la República de Francia desde 1981 hasta 1995, catorce años en el Elíseo. El excanciller alemán Helmut Kohl manejó los hilos del poder durante 16 años.  Doble rasero, moral o estándar, así se maneja este tipo de prensa que aplaude y se deshace en elogios para algunos gobernantes, especialmente africanos, que tienen más de dos décadas de haber llegado al poder, la mayoría de ellos por golpe de estado, pero cierran los ojos ante esa realidad porque quienes los abrazan y visitan o reciben con alfombras rojas, son poderosos líderes mundiales cuyos países tienen gigantescos proyectos de inversión y explotación de los recursos naturales de estas naciones, pero sus pueblos siguen sumidos en la miseria. O de exmilitares, en el mismo continente africano,  que se hicieron con  el poder por la fuerza traicionando los sueños de todo un pueblo, para reinstaurar un sistema que supuestamente había pasado a la historia no sin antes haberse derramado mucha sangre.

Esperaba que estos mismos medios cuestionaran al menos los intentos del expresidente de Perú, Alan García, de buscar un tercer mandato después de haber gobernado esa nación sudamericana 10 años en dos períodos distintos.

Sin embargo, hoy día tiene la complacencia de estos poderosos consorcios mediáticos que no disimulan su molestia porque el candidato mencionado está hundido en los sondeos de opinión y a escasos dos meses de las elecciones, no se le otorga ninguna posibilidad de triunfo.

*Periodista.

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