Carlos Andrés Pastrán Morales
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Muchos empezamos nuestro día levantándonos sin ganas de ir a estudiar, con una pereza que cargamos desde antaño. Nos bañamos, nos cepillamos los dientes, nos arreglamos y comienza la rutina diaria la cual no todos hemos establecido. Hacemos las cosas tal por cual. 

No nos fijamos en los pequeños detalles a menos que sean problemas con nuestros amigos o compañeros. Nos importan más los problemas interpersonales, y pues, está bien, es algo común que pasa. La cuestión es que hay muchos problemas más grandes que estar preocupados por lo que dijo fulano o porque mi amigo anda enojado y no me habla o porque la persona que más me importa se desapareció por horas. 

Creí que la vida va más allá de muchos conflictos sociales pocos importantes, pero como los jóvenes que somos y los incrédulos que a veces también somos, nos impactan.

Vemos las cosas desde la perspectiva del joven. Las cosas de adultos que sabemos que algún día vamos a vivir no preocupan en el momento, a los minutos ya ni nos acordamos de que hablamos. Somos la siguiente generación que tendrá que progresar. Por este hecho es que me quiero referir más al caso del agua. 

El agua es la molécula vital. Es todo. Nosotros somos agua. Cada día que avanza en este mundo las cosas se ponen peores. Diariamente se pierden litros y litros de agua que podrían ser ocupados con un mejor fin. En muchas viviendas particulares con pocas personas que viven en familia, se estima que se ocupan unos 1,500 litros de agua diario. En los hogares donde habitan muchas personas son unos 2,000 litros diarios. El agua que se puede consumir se está acabando. Aunque lo veamos de distintas formas. Los lagos de nuestro país se están vaporizando, aunque no estén en su punto de ebullición. Debido a una gran contaminación en el aire que daña a la capa de ozono y hace que el calor del sol cada vez nos haga sudar más.

Según escuché, cada vez que descargamos el inodoro, se usan unos 16 litros de agua, se desperdician más bien. Y aunque existan cada vez más métodos para terminar con estos problemas, nadie los implementa y nadie los conoce. Nuestro mundo está rodeado de agua, pero no toda esta agua es consumible, todos lo sabemos. Mientras más sigamos pensando erróneamente, más seguiremos malgastando este recurso no renovable.

No solo es el hecho de que ocupemos mal el agua, sino también que la valoremos. Hay comunidades, países y ciudades en donde no hay, y tienen que esperar días, semanas y meses para obtener agua. Ocupan ciertos aparatos para descontaminar el agua que apenas les llevan. Pero nosotros que vivimos al otro lado del mundo, que se supone es más moderno y actualizado, pero apenas unos pocos saben usar y economizar el agua.

El agua es quizás más que dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno. El agua es vida. El agua es nosotros. Deberíamos conocer más sobre los problemas y cómo solucionarlos, en vez de leer artículos como este y no dar importancia. Le gente de la actualidad sufre, ahora imagínense la generación que vendrá si seguimos con ese pensamiento. 

El agua potable se nos acaba y lo único que hacemos es comentarle a nuestros amigos y compañeros que no les hablamos por pasar al menos unos 30 o 40 minutos en el baño. Si en realidad nos importara, hace años hubiésemos empezado algo. 

Pero seguimos acá, hablando y pensando sobre qué haremos, y esperemos con confianza que estos cambios serán pronto, porque mientras menos agua haya, menos vida tendremos.

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