Carlos Andrés Pastrán Morales
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Vamos de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, caminando, manejando, en el transporte público, pero más que todo siempre vamos observando. Vemos a personas parecidas y distintas a nosotros. Vemos asaltos, reencuentros, milagros, accidentes, de todo.

Pero hay algo en especial que a muchos nos cautiva, porque es reflejo de superación y ganas de no quedarse atrás.

Muchas veces en la vida vivimos o vemos problemas, nos sentimos acabados, tratamos de ayudarnos o ayudar a los otros. Y al final llegamos a un punto en donde queremos decir adiós a todo, pero cuando vemos ese fenómeno que les diré a continuación, automáticamente nos decepcionamos con nosotros mismos por pensar de manera tonta sobre las cosas, o preocuparnos por situaciones no tan importantes.

Nada más cautivador que ver a personas con capacidades diferentes comunicándose, ver cómo ignoran los problemas de la vida y tratan de ser ellos mismos, ver cómo hablan de sus costumbres, comidas, amigos, juegos, de muchas cosas, ver cómo a veces estas personas pasan por desafíos que a nuestros ojos nos parecen demasiados sacrificados, ver cómo en algunos casos obtienen mejores calificaciones, realizan mejores trabajos, se preocupan menos y viven más felices que nosotros que estamos completos.

Nosotros que nos quejamos de todo, nosotros que solo pensamos en problemas y no en soluciones, nosotros que nos preocupamos por lo que dicen los demás de nuestra persona, nosotros que preferimos utilizar el dinero que tenemos en cosas poco importantes, nosotros que hacemos todo para impresionar, que nos vengamos de las personas que nos hicieron daño, que actuamos como niños siendo casi adultos, que pensamos tener todo resuelto solo por tener algún poco de dinero, que somos unos conformistas. Nosotros que vivimos en el mundo pero que no pertenecemos a él.

La vez pasada iba en el transporte público después de salir de la universidad, y me llamó mucho la atención cómo dos personas sordo mudas iban comunicándose, hablando uno con otro, como si nada importara ante los ojos de los demás, como si solo quisieran compartir sus cosas ante todos, y se les veían tan sonrientes y tan contentos.

Entonces pensé… ¿Qué estamos haciendo nosotros con nuestra vida? ¿Vale la pena en serio molestarnos por problemas insignificantes, por celos, por lo que dicen los demás de mí, porque los demás solo farandulean y yo estoy acá sentando pensando en nada, por no podés salir debido a las obligaciones, por creer que no podemos, por hacernos menos? Claro que no.

Debemos llegar más allá. Ser más de lo que nunca creemos que podemos ser. Aspirar siempre hacia la altura.

Somos jóvenes y tenemos mucho por delante. Y con unos cuantos gestos y muecas las personas que tienen capacidades diferentes (lo veo yo así) se nos burlan porque ellos se superaron y están en el proceso de ser mejores.

No es competencia. Es tratar de ser siempre más de lo que ya somos. Talvez se trata de ser feliz con lo que tengamos y como seamos y vivir en armonía, porque en realidad que las cosas materiales no son la felicidad, sino como vivimos la vida con los demás.

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