Adolfo Miranda Sáenz
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Corea del Norte, ubicada frente al mar de Japón, limita con Rusia, China y Corea del Sur, tiene  120,540 km2 y 24 millones de habitantes. El Norte y el Sur fueron un solo país. Fue ocupado por Japón y después de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, los EE.UU. y la URSS lo dividieron trazando la frontera en el paralelo 38. En 1948 Corea del Norte atacó al Sur y los EE.UU. intervinieron militarmente -sin oponerse la URSS- expulsando a los norcoreanos.

Su gobierno se declara socialista, pero realmente es una monarquía absoluta y tiránica cuyo primer líder fue Kim Il-sung, a quien sucedió su hijo Kim Jong-il y actualmente su nieto Kim Jong-un, a quienes los norcoreanos son obligados a venerar como dioses. Es un país aislado donde es difícil entrar y casi imposible salir; sancionado y bloqueado por el Consejo de Seguridad de la ONU. No hay datos ciertos de su economía, pero el pueblo vive en condiciones precarias, con altos niveles de desnutrición.

En 2013 Corea del Norte declaró la guerra a Corea del Sur, sin grandes enfrentamientos aún. El ejército norcoreano es el cuarto más grande del mundo (más de 1 millón de soldados y 5 millones en la reserva), el 25% de sus recursos van a gastos militares. Posee armas nucleares. En enero realizó la detonación subterránea de una bomba de hidrógeno, causando alarma en Rusia, China, Japón, EE.UU. y Corea del Sur, que convocaron de urgencia una reunión para tratar el asunto como emergencia internacional. Los ejércitos de EE.UU. y Corea del Sur, como respuesta, realizan las mayores maniobras militares conjuntas que hayan hecho. Kim Jong-un, en represalia, amenazó con lanzar bombas atómicas sobre Seúl (capital de Corea del Sur) y Washington.

Un arma nuclear es un explosivo de gran potencia con letales y prolongados efectos. Las explosiones nucleares producen diversos efectos tremendamente destructivos; unos inmediatos (onda expansiva, calor, radiación, pulso electromagnético) y otros  retardados sobre el clima, el medio ambiente, inutilización de infraestructuras básicas para el sustento humano. Son los daños retardados los que ocasionarían el grueso de las muertes tras un ataque nuclear.

Las únicas dos superpotencias nucleares son Rusia y EE.UU., China, Reino Unido y Francia son solo potencias. Israel, India, Pakistán y Corea del Norte poseen armas nucleares, pero no son potencias. La diferencia es que de enfrentarse las dos superpotencias llevarían al mundo a la destrucción total, pues ante el primer ataque, aún antes de recibirlo (mientras los misiles van en camino), el país atacado lanzaría casi todos los suyos antes de que sean inutilizados. El enorme arsenal nuclear de Rusia -que supera al de la antigua URSS- y el de EE.UU., o tan solo uno de ellos, produciría explosiones nucleares con cantidades de cenizas y polvo en suspensión que taparían el Sol durante al menos 14 días; suficiente para reducir la temperatura de la Tierra a niveles glaciales acabando con toda la vida vegetal y animal. Las otras potencias, en cambio, de enfrentarse dos de ellas entre sí, solo asegurarían la aniquilación de ambos países y efectos gravísimos en sus vecinos.

Un irresponsable endiosado, como Kim Jong-un, podría ordenar un ataque nuclear a Washington. Aunque los misiles tardarían 35 minutos desde Corea y teóricamente podrían ser interceptados, pueden lanzarlos bastante cerca, desde un submarino indetectable en los abismos del Atlántico, destruyendo Washington, matando al presidente, al gabinete, todo el Congreso, magistrados y Estado Mayor de EE.UU. ¡Acabando con todo el gobierno federal! Inmediatamente Corea del Norte sería destruida, como respuesta. Pero no puede descartarse esa amenaza de ataque “suicida” de Kim Jong-un. En realidad no existe ningún país inmune, ni siquiera los EE.UU.

Abogado, periodista y escritor.
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

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