Ligia Madrigal Mendieta
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La historia social ofrece en Nicaragua la oportunidad para orientar la investigación histórica hacia el tema de la mujer y su protagonismo. Mucho se ha dicho al respecto, pero ha quedado sepultado en la montaña de sucesos políticos y militares predominantes en nuestra historiografía; y el poco conocimiento que se tiene del mismo, no es más que producto de ese énfasis. 

Esto es lo que se intentó mostrar en el panel “La mujer como artífice educativo en la historia de Nicaragua”, desarrollado el pasado viernes 18 de marzo de 2016, en el salón Rubén Darío de la Asamblea Nacional, durante la celebración del Día Internacional de la Mujer y en el marco del Convenio de Cooperación, suscrito entre la misma Asamblea y la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.

El panel fue desarrollado por reconocidos miembros de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, como la profesora Isolda Rodríguez Rosales, el profesor Róger Norori Gutiérrez y profesores sindicalistas, como Maritza Espinales, presidenta de la Comisión de Educación, Cultura, Deportes y Medios de Comunicación Social y José Antonio Zepeda, diputado y secretario general de Cgten-Anden. La coordinación del mismo estuvo a cargo de la suscrita, miembro directivo de la AGHN y catedrática de la UNAN-Managua. La diputada Iris Montenegro, presidenta del grupo institucional de diputadas y diputados para la promoción de equidad de género, pronunció palabras conclusivas reafirmando el reto de continuar el quehacer investigativo del tema Mujer desde la academia.

Las disertaciones mostraron los esfuerzos iniciales desde el siglo XIX que vincularon a la mujer con la educación, con una visión muy patriarcal, explicando el desarrollo de la corriente feminista durante el siglo XX y la participación de la mujer profesional como producto de un proceso.

La temática se planteó a partir de la tesis que la mujer ha sido una educadora natural en la familia y en la sociedad. En la familia por su lugar en la educación de los hijos; pero también en un ámbito que no ha sido totalmente revelado por la investigación histórica y es su función generadora en la educación informal. Los testimonios escritos indican a la mujer del siglo XIX orientando a los hijos y los hombres de casa al rezo y a las cuestiones de la fe, al sostenimiento de las tradiciones y otras. Pero también se revela el papel de la mujer en la educación a partir del establecimiento de las escuelas normales desde los años finales de este siglo, que feminizaron la actividad educadora formal destacándose las figuras de Josefa Toledo y Elena Arellano.

El tema en la actualidad gana relevancia cuando ha sido institucionalizada la figura de la mujer, resguardándola de leyes acordes a su condición, brindando la seguridad jurídica necesaria a este protagonista, que durante todo el siglo XX practicó una evolución constante por conquistar su lugar, demostrar sus habilidades más allá de las condiciones naturales del género que la hicieron hábil para administrar patrimonio económico, capitales, o para decidir acerca de su propio destino, al igual que generar condiciones propias para empezar a ser una mujer votante y ciudadana.

En el siglo XX puede observarse una evolución de la mujer en diferentes dimensiones: la mujer ciudadana que fue ganando poco a poco condiciones para estos atributos independientes del hombre. En consecuencia esto llevaría a la mujer votante; es decir con capacidad para decidir acerca del destino político y social del país. 

La expresión más reciente es la de la mujer profesional, generada a partir de las dimensiones anteriores, pero que ya ejercían algunas pocas mujeres desde los años finales del siglo XIX, cuando el capital se había vuelto un bien frecuente. Debe observarse que esa evolución que practicó el tema mujer en la sociedad nicaragüense estuvo alentado por el encadenamiento de los acontecimientos políticos como la intervención norteamericana, la discusión legislativa, la guerra constitucionalista, la emergencia de la dictadura somocista, hasta la insurrección final y otros. Estos acontecimientos revelaron en su dinámica a la mujer en cada una de sus dimensiones e institucionalizaron el tema.

La Asamblea Nacional y la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, valoran como exitoso el desarrollo de este panel, fundamentalmente por el interés manifestado en la amplia asistencia proveniente de instituciones de Gobierno, organizaciones de la sociedad civil, instituciones educativas y culturales, cuerpo diplomático y medios de comunicación. 

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