Lenin Fisher
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Quizá la autopsia más famosa de Nicaragua es la realizada al célebre poeta Rubén Darío. En la revista Gaceta Médica de Nicaragua (Año III; No. 5; febrero de 2016; p. 3), se publicó el interesante artículo titulado “Lo que revela la autopsia del poeta Rubén Darío”, escrito por el colega médico Humberto Lacayo Dubón.

Sin mencionar el título, se cita un libro publicado por Darío Zúniga Pallais, acerca de la autopsia realizada al Héroe Nacional, donde se describió el sano estado pulmonar, atrofia y cirrosis hepática, así como líquido en la cavidad peritoneal (ascitis) y la punción ante la sospecha de absceso hepático y para drenar la ascitis (paracentesis). No obstante, no fue mencionado el cerebro.

El destino del cerebro de Darío ha sido un mito, con muchas leyendas acompañantes. Se ha dedicado a investigar este tema el escritor Armando Zambrana Fonseca, quien sobre este tópico expuso en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra, el pasado mes de febrero, resumiendo sus principales hallazgos de la siguiente manera:

1-. El cerebro de Darío fue enterrado en la tumba del bardo, en la Catedral de León, contenido en un envase, colocado antes de que fuese depositado el féretro, por órdenes del obispo Simeón Pereira y Castellón, dadas a don Jorge Navas Cordonero, el escultor de la tumba del poeta, con su león doliente.

2-. Hubo más de 400 personas, en León y otros lugares, que se atribuyeron o le atribuyeron a familiares haber tenido o visto el cerebro de Darío. Búsqueda de fama y gloria.

3-. Rosario Murillo, la esposa del poeta, se jactaba de poseer el cerebro de Darío, en su habitación, debajo de la cama.

4-. La extracción del cerebro de Darío se hizo dos días después de la autopsia de tórax y abdomen, por lo cual el cerebro debió presentar algún grado de maceración (reblandecimiento y estrujamiento). Esto presionó al obispo Pereira para decidir poner en definitivo resguardo el cerebro del bardo. Las otras vísceras fueron depositadas previamente en la tumba de la tía abuela de Darío, que junto a su esposo lo crió en León.

5-. El presidente Adolfo Díaz fue consultado para saber qué hacer con el cerebro de Darío, ante lo cual respondió que debía ser entregado a su esposa, doña Rosario Murillo. Nicaragua estaba ocupada por tropas de Estados Unidos.

6-. Hubo una disputa por el cerebro de Darío. Por un lado, Murillo quería venderlo a una institución de Estados Unidos para su estudio y conservación. Aparentemente, ella había gastado mucho dinero en traer a Darío desde Guatemala y necesitaba recuperarlo. Por otra parte, el doctor Luis Henry Debayle, quien por prestigio profesional e intelectual deseaba conservarlo consigo mismo.

7-. Mientras sucedían las honras fúnebres los doctores Debayle y Lara obtuvieron dos cerebros, de otros cadáveres sometidos a autopsia, los cuales sirvieron para presentarlos públicamente como el cerebro de Darío. Uno en posesión de Murillo y el otro en manos de Debayle. Ese fue el acuerdo o pacto.

En conclusión, no se debería especular más acerca del destino final del cerebro de Rubén Darío, sobre todo en el centenario de su muerte, porque fue depositado en la tumba del Príncipe de las Letras Castellanas.

Médico*
leninfisherblogspot.com

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