Norman Gutiérrez Morgan
  •   Managua, Nicaragua  |
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La región latinoamericana enfrenta retos particulares en dos temas que se entrelazan: la discriminación a los ciudadanos LGBTI y el impacto del VIH en estas comunidades. Esta intersección impacta todas las esferas de la salud, la seguridad individual y colectiva, la aplicación de la justicia y la persistencia de políticas y leyes discriminatorias. 

En Centroamérica prevalece ese contexto, pero además existen situaciones preocupantes de violencia hacia la población en general, misma que se agudiza en los grupos marginados y minorías, remarcando su situación de vulnerabilidad. En especial las personas LGBTI, así como los defensores de sus derechos, quienes son víctimas de violencia.

El tema de los fundamentalismos religiosos ha jugado un papel predominante para incentivar la intolerancia y el rechazo por las diferencias, bajo un discurso sin sustento, cargado de dogmas y tradicionalismo, y que se hereda de generación en generación, irrespetando incluso aquellos estados donde la laicidad se encuentra expresamente reflejada en las Constituciones Políticas.

La impunidad por los “crímenes de odio” no ha sido exclusiva de algunos países, ya que se ha evidenciado como un flagelo generalizado, aunque los sistemas de justicias los denominan simplemente como casos aislados. El no tener una figura típica, jurídica y punible impide la compilación de información que sustente con evidencias contundentes e irrefutables los crímenes que se cometen contra el colectivo LGBTI. En Centroamérica los “crímenes de odio” han estado al descubierto en los últimos años. 

Este escenario manifiesta el deterioro del Estado de Derecho, al no reconocer la diversidad sexual como parte integral de nuestra sociedad. Es un escenario adverso, que se agudiza ante los nuevos paradigmas de desarrollo sostenible, impulsado por el Sistema de Naciones Unidas, que en el contenido de la Agenda para los próximos quince años, no existe ninguna mención por la lucha contra la discriminación de las personas LGBTI.  

Hay una necesidad de llenar este vacío en los espacios políticos de toma de decisiones, reavivar los liderazgos regionales; con presencia de líderes LGBTI; por ello se hace ineludible convocar a un espacio que permita trabajar de manera articulada, entre los distintos liderazgos, analizar la situación actual e identificar las necesidades de incidencia política regional y definir las estrategias y actividades para coadyuvar en la consecución de metas regionales en favor de las personas LGBTI.  

Es así, como parte del proyecto Centroamérica Diferente, financiado por la Unión Europea y coejecutado por Terra Nuova, que nace ReDiversa, una instancia centroamericana de organizaciones de la diversidad sexual, ejerciendo ciudadanía mediante la participación política, la promoción de la salud integral y la defensa de los derechos humanos, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las poblaciones LGBTI de la región centroamericana.

Promover la participación política, la salud integral, la defensa de los Derechos Humanos de las poblaciones LGBTI en la región centroamericana, mediante el desarrollo de estrategias que contribuyan a mejorar el entorno social, es el objetivo que se plantea ReDiversa durante sus primeros meses de vida. Este esfuerzo aglutina organizaciones de Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala.

*El autor es secretario de ReDiversa y director de Cepresi en Nicaragua.  

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