Esteban Solís R.
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En agosto del año pasado en esta misma sección de opinión de El Nuevo Diario escribí que fuerzas poderosas se movían entre las sombras a lo interno de dos partidos políticos brasileños, incluso, uno de ellos aliado del Partido de los Trabajadores (PT, en el poder), para desde el congreso impulsar un  juicio con cara de golpe contra la presidenta  Dilma Rousseff, debilitando primero a su principal referente de apoyo y con un gran capital político, el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, a quien pretenden destruir a cualquier precio, aunque corra la sangre, con el propósito de inhibirlo para que no se presente a las elecciones de 2018. Todo bajo el disfraz de preservar el sistema democrático y republicano. La embestida sigue su curso.

En este ambiente lleno de odio contra Lula, la dirigencia del PT y su gobierno hay otros elementos que se concatenan en plena armonía, como apuntara recientemente la periodista y columnista del diario Brasil/247, Tereza  Cruvinel, en donde se han convertido en una fuerza, el poder judicial que investiga el escándalo de corrupción bautizado como “Lava jato”, la Fiscalía y la Policía Federal,  que ahora llevan banderas políticas y no tareas del Estado. En este entramado juegan también multimedios y la oligarquía brasileña. El mundo vio expectante  cómo en un operativo sin precedentes  fue detenido tras el allanamiento de su residencia, el expresidente Lula da Silva quien fue llevado a declarar porque a juicio del juez que investiga el mayor escándalo de corrupción hasta ahora descubierto en Brasil, el carismático líder político se benefició de ese esquema de sobornos en donde se utilizó a Petrobras, una de las empresas estatales más grandes de Latinoamérica. Hay decenas de detenidos. No fue casualidad que simpatizantes de Lula se concentraran frente al omnipresente O Globo, uno de los multimedios más poderosos del mundo, señalándolo de ser uno de los instigadores de la campaña de odio contra el expresidente. 

Fernando Henrique Cardoso, líder del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), había dejado muy claro el año anterior que sería un “gesto de grandeza” que Rousseff renuncie al cargo. Hace poco este mismo personaje dijo lo mismo pero de otra forma: “La crisis tiene raíces más profundas que superan al actual gobierno y deben ser enfrentadas  de otro modo”. ¿De qué otro modo? procesar a Dilma. Un legislador de oposición también pidió celeridad a la Corte Suprema de Justicia para que aclare cómo se tramitará en el congreso un posible juicio contra la mandataria. Aecio Nieves, quien perdió contra Dilma en el 2014, con aventurerismo político aseguró que Lula estaba involucrado en el Lava jato y que la prioridad ahora es el juicio contra la presidenta. Este escenario al parecer, está arrastrando a Brasil a un abismo muy profundo.

La presidenta sentenció: “La aguda crisis política y económica que sufre el país se debe en parte a una oposición que perdió las elecciones y ahora, pese a su derrota, quiere adelantar las próximas”. A Dilma quieren procesarla por “fraude fiscal” en las cuentas públicas e irregularidades en su campaña de reelección como abuso de poder y financiación ilícita. A Lula le quieren endilgar falta de “idoneidad administrativa” para poncharlo del juego electoral en 2018. En agosto próximo Brasil acogerá los Juegos Olímpicos, quizá esa oposición suicida quiere que el mundo vea un país en llamas, en donde una presidenta legítimamente electa, es procesada en el Congreso, como quien dice “a la paraguaya” y a un exmandatario impedido de postularse en 2018, a decenas de miles en las calles defendiendo a sus líderes y a un PT herido de muerte pero peligroso. No debe pasar nada de esto, se impone el diálogo y el entendimiento porque como dijo el titular de Educación, Aloizio Mercadante, el hecho de pedir la renuncia de la presidenta es porque no tienen bases reales para revocar su mandato. “Solo quien no conoce la personalidad y firmeza de Dilma considera la hipótesis de la renuncia, ella permanecerá  hasta el último día en el cargo para el cual fue legítimamente electa”.

*Periodista

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