Jorge Isaac Bautista Lara
  •   Managua, Nicaragua  |
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Un profesor fue invitado a impartir conferencias en Costa Rica. Por economía prefirió irse en bus. Al retornar observó en el bus varios depósitos para basura. Los pasajeros colocaban la basura en esas bolsas. En determinado momento algunas personas dejaron de ocupar los recipientes, abriendo las ventanas para lanzar los desperdicios fuera del bus. Molesto reclamó a uno de los que lo hacía. Recibiendo una respuesta incómoda, al decir que no importaba porque ya estaban en Nicaragua. Es decir; el paso de frontera representaba para estos ciudadanos la delimitación de una actitud y comportamiento diferente de un país a otro. Nicaragua estaba en el signo de basura.

En otro momento platicaba con uno de nuestros compatriotas que vivió varios años en el extranjero.  De regreso al país, a su municipio, por enfermedad terminal de su madre, que al final murió. Reclamaba que al consumir  productos buscaba depósitos de basura en vano, encontrándose en la necesidad  e incomodidad de cargar los desperdicios hasta su casa por la ausencia de depósitos de basura en su municipio.

Me correspondió llegar a una gasolinera de Managua y observar lo siguiente; un niño japonés de unos 8 años, recibió de su madre un helado Eskimo. El menor quitó el envoltorio, y mientras lo consumía conservó en su manito la basura. Al terminar jaló insistentemente el pantalón a la Madre. El niño mostró la basura. La Madre preguntó por un depósito de basura al cajero, le señalaron  y ahí lo depositó el niño.

En uno de esos días de clases en la Universidad, al terminar, nos encontramos con que el aula había quedado dramáticamente sucia. A la siguiente clase se les presentó un video de 9 minutos, que presentaba el comportamiento de niños japoneses en su escuela, un día ordinario en la limpieza. El video se dio al inicio, luego se impartió la materia. Terminada la clase y no quedando nadie, se  revisó el aula para certificar si se había obtenido alguna respuesta. Para satisfacción, no se encontró ni siquiera un envoltorio de caramelo en el piso del aula. Funcionó.

Hace unos días, manifestaba otro profesor de Universidad, sumamente molesto, al haber sido testigo en esta Semana Santa 2016, de cómo un vehículo en marcha, desde la parte interior, sus pasajeros iban tirando felizmente desperdicios a lo largo y ancho de la carretera. Se fijó en la placa; traía matrícula de Costa Rica.

Es un eterno problema al sacar la basura de casa el día que los camiones de la Alcaldía les toca pasar, porque una vez fuera la basura, existen personas que revisan la basura para ver si algo les resulta útil. Lo que no es problema si se llevan o no algo. El punto; es cómo estas personas roturan las bolsas, cajas, etc. que se han dejado para asegurar el contenido de los desperdicios, pues una vez realizada la extracción, se retiran dejando un verdadero desorden de basura por todos lados, una verdadera dispersión. Esto obliga a estar pendiente para que no le hagan el “reguero” de su propia basura, en donde a veces dejan basura de otros lados.

Contaba una trabajadora que en el Centro de Estudio donde labora, le llamó la atención a una alumna por tirar la basura al piso. Esta le  respondió con altanería, diciendo que debía de sentirse agradecida que ensuciara porque de esa manera podría seguir conservando el puesto  de encargada de la limpieza y no la despidieran. Insólita respuesta.

Me platicaba en una Colonia una persona, que por asunto de orden y comodidad, tenían una canasta metálica en la calle para depositar la basura que resultaba de la casa. Pero esto se le había convertido en un verdadero dolor de cabeza para con algunos vecinos al encontrarla llena de basura de otras casas por las mañanas o cuando le tocaba salir de casa. De nada servía limpiar o colocar mensajes. En muchos casos la basura la dejaban en estado de putrefacción, pañales de días con gusanos, etc. Con aquel mal olor que de perenne entraba en la casa.

Todos tenemos algo importante que aportar para solucionar las cosas. Un grano de arena. Las actuaciones en su conjunto inician de actuaciones individuales. Luego se suman.  La responsabilidad y efectos nos siguen y cubre en sus efectos finales. Nos pesa como gobernados, al igual que pesa en Gobiernos Municipales el facilitar depósito y camiones para la basura. Es nuestra Responsabilidad, así de claro. Y su solución pasa por colocar YO hoy la basura en su lugar. No esperar que lo haga el otro. Fácil. Sumados cada uno garantiza otro resultado.  

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