Carlos Andrés Pastrán Morales
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En un día lluvioso, árboles, animales y personas se animan también. En un mundo donde ahora la tierra retiene toda el agua caída del cielo y no se provocan deslaves ni accidentes.

A través del tiempo el humano vio que hizo y seguía haciendo mal. Las generaciones anteriores a la que pensó en el daño provocado, fueron los que heredaron todos los problemas. Fue la lección que iban dejando en los niños, en los jóvenes del futuro. Un mundo que se venía abajo, ambiental y moralmente. En una sociedad que estaba prácticamente dominada por la tecnología, las malas lenguas y el conformismo.

El planeta llegó a un punto tan enfermizo que comenzó a tener espinillas en forma de volcanes. Lloraba en forma de huracanes y tsunamis. Y temblaba del miedo en forma de temblores y terremotos.

Si el planeta Tierra tuviera vida por cuenta propia, ya nos hubiera echado hace miles de años si supiera de qué somos capaces los humanos. Entonces, todas esas formas que expresaban a un planeta destruido, hizo pensar al hombre, lo hizo reflexionar y actuar.

En acciones desesperadas, los humanos comenzaron a forestar de forma masiva. Luego se dieron cuenta que esto no servía de nada, las plantas no soportaban la sequía, ya el agua era escasa, ríos y lagos voluminosos ahora eran cauces de piedra. Pensaron de mejor forma y ahora trataron de sanar y producir agua. Con el tiempo abastecieron a miles de zonas rurales que no poseían la combinación del hidrógeno y el oxígeno. Poco a poco el agua creció, y los árboles fueron plantados de nuevo, y con el tiempo la Tierra respiraba más tranquila, de nuevo.

Otro factor que preocupaba era la extinción de las especies. Grupos de personas se animaron y comenzaron a dejar alimentos y agua a varias especies de animales que estaban en peligro de extinción debido a la deforestación de los bosques. Tanto así, que se descubrieron nuevos especímenes que estaban tan escondidos de los humanos, que ahora al haber más verde, salieron a luz.

Los zoológicos fueron cerrados. Mandaron a todos los animales a sus hábitats naturales. Y a otros muchos a reservas que ahora sí estaban cuidadas. La gente y el Gobierno, al sentir tanto calor y ver los problemas de antes, se preocuparon y se dieron cuenta de muchos de los errores que estaban cometiendo, no solo a ellos mismos, sino al país y al mundo. Se cambiaron Presidente y ahora había cero corrupción.

Todas las reservas estaban bajo protección máxima. Era difícil ver camiones con grandes cargas de madera. Eso ya quedó en el pasado.

Las industrias de petróleo se fueron cerrando con el tiempo. Las plantas eólicas, solares e hidráulicas producían tanta electricidad, que muchos de los automóviles o máquinas que necesitaban de ese fósil combustible quedaron obsoletos. Los aparatos con electricidad bajaron extremadamente de precio. Y ahora los trabajos eran en pro del bien y progreso.

Las carnes de todo tipo se siguen consumiendo, aunque aumentaron de precio no significa que estén escasas. Más bien, se protegían cada vez más a los animales que se consumían, que cada quien prefería volverse vegetariano.

Todo se reciclaba y todo se tiraba en su lugar. Un pensamiento más maduro por parte del ser humano ha llegado.

Ahora la gente vive más en paz, más sano y más tranquilo.

Con el tiempo acabaron con la mayoría de los problemas ambientales, y al trabajar en equipo, se dieron cuenta de que al mismo tiempo, acabaron con los antivalores y las malas costumbres. La gente ahora era de bien y el mundo giraba en elipses, dibujando sonrisas.

Es un sueño, una ilusión, una metáfora. Solo que, todo esto sería posible, todo lo que acabo de describir, si alguien se tomara en serio nuestro futuro, ¿hacia dónde vamos si seguimos con las malas actitudes, las guerras, el conformismo, las discusiones, las enemistades, la corrupción?

No se sabe, sin embargo, seguimos por ese camino, soñando con un planeta ideal.

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