Esteban Solís R.
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El precandidato presidencial Donald Trump ha colapsado al Partido Republicano que busca desesperadamente impedir, ya casi sin margen de maniobra, que el multimillonario de lenguaje incendiario y absurdo, se alce con la nominación del partido. Misógino, islamófobo, antiinmigrantes,  reparte ofensas por igual a mexicanos y afroamericanos. Trump, que  ha  acumulado triunfos desde que en febrero arrancó el intrincado proceso de primarias internas en el que el Partido Demócrata también hace lo suyo,  parece encaminarse sin tropiezos a la designación por esa formación política. California, New Jersey, Pensilvania así como Nuevo México, de los últimos estados en celebrar primarias en mayo y junio, por la cantidad de delegados que aportan, será categórico  para definir al postulante.  Hay quienes piensan que el controversial empresario no obtendrá los 1,237 delegados que requiere a esa fecha para ser designado automáticamente el candidato de los republicanos.

Y es que el acaudalado personaje se ha convertido en el enemigo de su propio partido, sobre todo del “establishment”, la estructura de poder que ha visto para su sorpresa como el expresentador televisivo de rocambolesco peinado y rostro de enfado, retiró de la carrera a Jeb Bush, uno de sus favoritos apenas 19 días después del arranque de la contienda  y pocas semanas después despedía a la otra gran esperanza republicana, Marco Rubio. Trump tiene de cabeza a los republicanos. El propio Rubio admitía tras abandonar la batalla por la presidencia, que el país vivía “una tormenta política” y hasta pidió cambios en el grupo dominante del partido. Incluso, multimillonarios republicanos, directores de grandes corporaciones de la industria de la tecnología vinculados al partido y miembros del elitismo conservador, se reunieron recientemente en una isla frente a las costa de Georgia, en donde el tema central del debate fue Trump, pero algunos medios filtraron que el tono del mismo fue ¿cómo hemos llegado a esto? y no 
hubo respuestas a cómo frenar a Trump, una especie de “frankestein” dentro del partido.

A mediados de marzo “ el egocentrista  empresario de bienes raíces acumulaba más de 650 delegados,  se habían desarrollado elecciones en 31 estados, de los cuales, en 20 de ellos se impuso el magnate que no se muerde la lengua para hacer comentarios hirientes contra quien sea no importa su condición social, política o religiosa.  Es tan peligroso que Trump llegue a la Casa Blanca, que el semanario británico The Economist calificó de “un riesgo mundial” que gane la presidencia.  Recuerda el medio que el precandidato republicano ha sido hostil hacia los tratados de libre comercio suscritos por Estados Unidos y ha tildado a China  repetidamente de ser un manipulador de divisas. “Sus tendencias militares hacia Oriente Medio y su prohibición a todos los musulmanes de viajar a Estados Unidos sería un potente instrumento de reclutamiento para grupos yihadistas, aumentando su amenaza tanto dentro de la región como más allá” reflexiona el periódico.

Los pesos pesados del partido republicano apuestan a que el extravagante multimillonario  no consiga los delegados suficientes al finalizar las primarias para forzar una negociación en la convención con un candidato “potable”. En ese contexto, los otros dos precandidatos, Ted Cruz y John Kasich, rezagados con respecto a la obtención de delegados, seguirán en carrera para restarle convencionales al polémico millonario o quizá surja un tercero producto de la negociación para bajar de la silla al magnate. En una convención negociada, como aspiran ahora los “barones” del partido, los delegados están en libertad de votar por cualquier candidato. La revista Time advierte que después del 15 de marzo, la carrera no le va a ser tan favorable a Trump  porque Cruz y Kasich están bien posicionados para arrebatarle delegados, especialmente en los estados del medio oeste y la zona de las Montañas Rocallosas.

Pese a todo está por verse si los dirigentes del partido irán contra la voluntad de la mayoría de los votantes, es decir,  forzar la salida del arrogante empresario  en la convención prevista para julio. El precandidato lanzó una advertencia de que si el núcleo duro del partido toma una decisión en ese sentido habrá violencia y caos. “Habrían disturbios, pasarían cosas malas” amenazó.

*Periodista

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