Esteban Solís R.
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Después del "circo" montado por el presidente de la Cámara baja (diputados) Eduardo Cunha, uno de los políticos más corruptos de Brasil, así lo afirman medios de prensa locales y extranjeros, que dio lugar al inicio del juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff, el Partido de los Trabajadores (PT) advirtió que si la oposición de derecha insiste en la ruta golpista no habrá tregua ni respeto a un  gobierno ilegítimo e ilegal presidido temporalmente por el vicepresidente Michel Temer, señalado de traidor por la mandataria y aliado incondicional de Cunha, ambos las cabezas visibles de la conspiración. La destitución de la presidenta al parecer es ya solamente una cuestión de trámite en el Senado (Cámara alta) en donde el PT cuenta con 8 escaños de un total de 83.

Previo al carnaval en que se convirtió el congreso que decidió el impeachment contra la jefa de Estado, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de Temer, Cunha y del titular del Senado, Renán Calheiros (bajo investigación igual que Cunha por recibir sobornos millonarios procedentes del Lava Jato), rompió la alianza con el PT, como era de esperarse siendo ellos los promotores del golpe. También abandonaron al Gobierno el Partido Progresista, el Republicano,  el Laborista y el denominado democrático progresista.

Brasil atraviesa por una crisis económica (que no es exclusiva de ese país) y una inestabilidad política innegable, sin embargo, el drama se profundiza cuando el mundo presencia estupefacto como un grupo de legisladores, muchos de ellos señalados de haber cometidos delitos muchos más graves que el que se atribuye a la mandataria, lideran un juicio sin fundamentos jurídicos, para tumbar un gobierno legitimado por más de 54 millones de votos que ahora dependerá de apenas 83 votos, para decidir si procede o no el golpe iniciado por Cunha y Temer en el congreso. El escenario en la Cámara alta es marcadamente desfavorable a la presidenta siguiendo la lógica que la composición de la comisión especial del impeachment será integrada por 21 senadores. El PMDB y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), laboristas y republicanos así como el progresista y el Partido Democrático Progresista (PDP) todos ellos declarados enemigos del PT, suman no menos de 50 senadores.  Con este panorama, difícilmente saldrá ilesa Rousseff.

Infaltable en este enrarecido ambiente de traición y golpe ha sido el papel protagónico de los medios de información, casi todos en manos de la vieja oligarquía, que ya no guardan las apariencias, no de imparcialidad que nunca la han tenido, sino de apoyo a los jefes de la conspiración, a plena luz del día, sin escrúpulos, para desestabilizar a una presidenta legítimamente electa.  

La comisión especial del Senado  tendrá diez días hábiles para pronunciarse si da curso a la investigación. Esto es que 41 senadores, mayoría simple, voten para separarla provisionalmente del cargo y una vez suceda eso, si es que sucede, ella tendrá hasta 180 días para defenderse, si la comisión especial del senado considera que ya no hay argumentos para la defensa o lo que es lo mismo, la sentencian, el plenario procede a una segunda votación para destituirla. Se requieren 54 votos, mayoría calificada, para asestar el golpe final a  Dilma que la separaría definitivamente del poder.  

La dirigencia del PT, sin  embargo, espera todavía que la conspiración sea revertida en el Senado que  no le es favorable a la presidenta. No obstante y al decir de Lula y de Rui Falcao, dirigentes  del PT, esta formación política está preparada para no darle tregua a un gobierno surgido de un golpe retorciendo los mecanismos que la misma democracia otorga a las instituciones, el juicio político. Cunha destaca en medio de una oposición mediocre que vergonzosamente se ha plegado a los designios de este personaje descrito como astuto, calculador, marrullero y obseso del trabajo que conoce mejor que nadie los reglamentos del Congreso.  Lidera la llamada "bancada evangélica" como miembro prominente de una iglesia. La Fiscalía brasileña le descubrió cuentas secretas en Suiza hasta por más de 5 millones de dólares que negó.  Ese dinero proviene de sobornos de empresas que consiguieron contratos fabulosos con Petrobras, desveló la prensa brasileña.

Es imprevisible como su comportamiento lo que pasará con Cunha una vez se haya vengado de Rousseff.


*Periodista.

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