Augusto Zamora R.*
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Anunció, días atrás, el Consejo Nacional de Universidades (CNU)  que renovaría tres años más la norma que “congela” la aprobación de nuevas universidades públicas y privadas.

Una medida adoptada en 2013, ante la saturación de universidades en Nicaragua. Según el CNU, hay operando 57 centros que como zopilotes, buscan atrapar a 60 mil bachilleres que anualmente aprueban la secundaria.

Pero como quien hace la ley, hace la trampa, las universidades se expanden abriendo  recintos regionales a lo ancho y largo de Nicaragua, multiplicando sin parar la engañifa.

Porque eso es lo que oferta una mayoría de universidades: engaños educativos a un estudiantado sin elección, desorientado y, por lo mismo, presa fácil de embaucadores.

Nicaragua es, esencialmente, un país agroexportador. La práctica totalidad de productos que exporta pertenece a ese sector: café, carne, lácteos, azúcar, maní, frijoles, tabaco…

No obstante tal realidad, las ‘universidades’ ofertan mayormente carreras fantasma, sin posibilidad real de inserción en el mercado laboral. Impulsados por el afán de lucro, hasta inventan carreras para captar incautos y seguir atiborrando sus bolsillos.

Nicaragua ha sido saturada de licenciados sin perspectiva de emplearse en lo estudiado o, simplemente, sin posibilidad de empleo porque lo aprendido no sirve en Nicaragua.

Enseñan carreras inútiles –negocio es negocio- al margen, incluso en contra, de lo que la realidad del país demanda. Así estamos. Cien abogados y veinte dentistas por cuadra.

Pero ¿alguien pregunta lo que demanda Nicaragua? ¿Se ocupa el CNU del tema?

az.sinveniracuento@gmail.com

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