May Lezama
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Nuestras decisiones, incluso las más pequeñas, van trazando y pavimentando el camino por el que nos movemos y por el que llegamos adonde queremos ir. A medio camino descubrimos que hay cosas que hablan más de nosotras mismas que lo que sale de nuestras bocas. Que la opinión que otros tienen de nosotras, el respeto, el amor, la estima, la amistad, el desarrollo profesional y la confianza que despertamos en otros tienen también mucho que ver con la forma en que nos tratamos a nosotras mismas.

Abril es el mes de la Visibilidad Lésbica, el recordatorio de que aún necesitamos un día (26 de abril), un mes, una vida, para afirmar nuestra diferencia, porque es el primer paso para afirmar nuestros derechos y para construir en igualdad. Pero también es un recordatorio íntimo de cómo gestionamos lo que somos. Después de todo, para mí, salir del armario siempre ha sido un acto de lealtad para conmigo misma. La invisibilidad es una traición que nos hacemos y que disfrazamos con variadas excusas: mis padres son mayores, la gente me rechazará, no me contratarán, me despedirán, no creo en las etiquetas, es mi vida privada... Y no, no es tu vida privada, tu vida privada es lo que haces en la cama, no tu orientación sexual.

Las lesbianas tenemos la necesidad de hacernos visibles, alzamos la voz para pedir a las mujeres no heterosexuales que trabajan en el ámbito público que den un paso al frente y se conviertan en referentes sociales positivos, que contribuyan a visibilizar la diversidad existente también entre las mujeres lesbianas. Cuando sales del armario, cambias las cosas para ti y para las demás, educas, enseñas diversidad y respeto, abres ojos, mentes y corazones, te conviertes en un referente para aquellas y aquellos que sienten miedo, vergüenza y rechazo hacia su propia homosexualidad.

Pero el beneficio más grande lo recibes tú, es una decisión que pavimenta y aligera tu camino, que te conduce hacia dónde quieres y a vivir la vida que sueñas vivir, es un acto de lealtad hacia ti misma, un acto de amor hacia quien eres, influye en todas las otras áreas de tu existencia, puesto que rebaja miedos y entrena tu confianza y tu valentía, tu capacidad para sortear obstáculos y para creer en ti, al final, de eso se trata el orgullo, no es orgullo de ser lesbiana, es orgullo de ser tú y defenderlo.

El Día de la Visibilidad Lésbica sigue siendo necesario, porque aún queda camino pendiente y las mujeres lesbianas tenemos que hacer un sobre esfuerzo para que se nos vea y se nos tenga en consideración, libres de prejuicios y estereotipos, hoy, como cada día, damos un portazo a los armarios, por nosotras y por nuestra felicidad, por la libertad de las generaciones futuras, por la dignidad de quienes lucharon cuando lo tenían todo en contra, arriesgándolo todo por su empeño en pro de la igualdad. No nos demos por vencidas antes de luchar.

*Activista del Movimiento de Mujeres Lesbianas LESVOS

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