Carlos Emilio López H*
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La Constitución Política originaria de 1987 establecía que “los nicaragüenses tienen derecho de habitar en un ambiente saludable; es obligación del Estado la preservación, conservación y rescate del medio ambiente y de los recursos naturales” (artículo 60). Este artículo fue modificado como parte de las reformas constitucionales del año 2014, conservándose siempre el concepto de derechos ambientales, y la obligación del Estado de ser garante de este derecho, pero agregando un nuevo paradigma, la responsabilidad ciudadana de proteger al máximo ser vivo, del cual dependemos y del que formamos un sistema único y armónico, la madre Tierra.

La disposición constitucional quedó establecida de la siguiente manera: “Los nicaragüenses tienen derecho de habitar en un ambiente saludable, así como la obligación de su preservación y conservación. El bien común supremo y universal, condición para todos los demás bienes, es la madre Tierra; esta debe ser amada, cuidada y regenerada. El bien común de la Tierra y de la humanidad nos pide que entendamos la Tierra como viva y sujeta de dignidad.

Pertenece comunitariamente a todos los que la habitan y al conjunto de los ecosistemas. La Tierra forma con la humanidad una única identidad compleja; es viva y se comporta como un único sistema autorregulado formado por componentes físicos, químicos, biológicos y humanos, que la hacen propicia a la producción y reproducción de la vida y que, por eso, es nuestra madre Tierra y nuestro hogar común…” (artículo 60 Cn). Este precepto constitucional se adelantó a la prédica del papa Francisco que nos exhorta a cuidar la casa común, y al igual que el mandato constitucional, ese cuido le corresponde a toda la sociedad; a las personas, familias, colectividades, ciudades, asentamientos humanos, productores, comerciantes, industriales a todos los actores sociales y económicos sin excepción.

Siguiendo el mandato constitucional la Asamblea Nacional aprobó el texto de la “Ley  General del Medio Ambiente y los Recursos Naturales” con sus reformas incorporadas, lo hizo el 17 de enero del 2014 y fue publicada en La Gaceta N°20 del 31 de enero del mismo año.

En cumplimiento a los mandatos constitucionales y de la Ley mencionada el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional quien promueve el valor ético de respeto a la madre Tierra, ha desarrollado una variedad de acciones estratégicas de preservación y conservación ecosistémicas, las que aparecen reportadas en el Informe Anual que el presidente de la República envía a la Asamblea Nacional, entre ellas:

La rehabilitación de centenares de miles de metros lineales de carriles de protección y conservación en los territorios de los pueblos originarios, la reforestación de miles de hectáreas de bosque, la reducción de áreas afectadas por incendios forestales, la implementación de nuevas formas de gestión y creación de capacidades comunitarias de adaptación, mitigación y reducción de riesgo ante el cambio climático.

El monitoreo y seguimiento sísmico volcánico y el fortalecimiento nacional, municipal y comunitario del sistema de prevención, mitigación, y atención frente a los desastres. La concienciación del uso eficiente del agua a nivel doméstico, agrícola, ganadero, industrial y energético. La promoción de la siembra y cosecha de agua y de un modelo productivo amigable con la naturaleza entre productores, trabajadores y empresarios. El impulso de procesos de restauración ambiental con enfoque integral de cuencas hidrográficas. El desarrollo de campañas de comunicación sobre el manejo de la basura, la aplicación de medidas de protección a especies en peligro de extinción, el respaldo a eventos de concienciación ambiental, como la Feria Nacional de la Tierra, así como foros, conversatorios y festivales ambientales.

Sin embargo debemos anotar que el problema ambiental es tan grave a nivel mundial que el impacto que sufrimos a nivel nacional es crítico y además cambiar los patrones culturales instaurados de relacionamiento agresivo con la madre Tierra, que todos tenemos no se logra de un día para otro y tampoco se puede lograr solo con la acción gubernamental nacional; urge una acción internacional de todos los Estados, principalmente de los Estados de los países más ricos como lo ha planteado el Gobierno de Nicaragua en distintos foros internacionales.

Pero bien regresando a nuestro país, sumado a lo que está haciendo el Gobierno Nacional y todos los gobiernos municipales, debe ir la acción ciudadana, la responsabilidad compartida, el compromiso personal y social. Un ejemplo de esto es la campaña del Movimiento Juvenil Guardabarranco “Yo adopto a un árbol, yo amo a Nicaragua”. Iniciativas como esta se deben replicar por miles para conservar y proteger juntos a nuestra madre Tierra.

*Diputado FSLN

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