Jorge Isaac Bautista Lara
  •   Managua, Nicaragua  |
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Los dálmatas son una raza de perros cuya característica distintiva es su color blanco puro con motas de tintes negros. Su nombre proviene por la Región de Dalmacia. Al nacer, los cachorros carecen de manchas, iniciando su aparición cuando llegan al primer año. Son animales de buena musculatura, tamaño medio y gran resistencia; siendo más de parte rural que urbana. De carácter activo, enérgico y juguetón. No recomendables para niños por su trato tosco. Su popularidad se debe al escritor Dobie Smith cuando publicó “101 Dálmata”; llevada al cine y televisión. Lastimosamente, el traer este noble animal a nuestro artículo es más con sentido ilustrativo de sus colores, que por similitud alguna con algo.

Como punto de partida resulta necesario el invertir los colores, de manera tal que en vez de decir que el fondo es blanco diremos que es negro, y cuando a las motas de color negro, diremos que son motas de color blanco. Este contraste resultará útil para explicar las autopistas en Managua: el color negro por el asfalto (exceptuando las adoquinadas); y las motas blancas es una referencia a la cada vez mayor cantidad de dibujos de rayas blancas que se pintas en las calles, ante la necesidad de reconstruir las escenas de los accidentes de tránsito; se dibuja de blanco la posición de los cuerpos, el contorno de una forma (deforme); tal como ha quedado el cuerpo en los hechos, señalizaciones de objetos e información relevante, que permitan reconstruir para determinar responsabilidades.

Estas pintas se están multiplicando. Un elemento de fuente de información para darnos cuenta dónde estará la próxima pinta es TV8 o bien Canal 10, con buenos niveles de audiencia. Luego transite por las  autopistas, y verá las motas blancas pintas en el pavimento. ¿No lo creen? Entonces es hora que nos fijemos en las calles de Managua. Verán y tendrán resultados tristemente interesantes.

Platicando con una delegación de extranjeros, de visita por Nicaragua, se les preguntó lo que más les había llamado la atención de Managua; fue unánime la respuesta: “la falta de aceras en la ciudad”. A esto se le debe agregar la referida falta de puentes peatonales a grados dramáticos. Ahora sumemos la falta de aceras; usted baja de su vehículo en cualquier comercio, y  prácticamente ya está entre vehículos.

No existe, como en otros países, acera intermedia entre filas de carros que permiten al conductor caminar seguro entre carros. Complete el cuadro con los sectores residenciales que construyen casas con acceso de acera únicamente a la calle, donde “presumen” espera un supuesto vehículo de casa; no existe acera que unan las casas y cuadras que las comunique como antes.

De manera tal que si usted sale de casa, la acera única lo conduce a la calle. El problema es que usted no tenga vehículo, eso solo significa que no está en su mejor época ¿Quiénes están revisando y autorizando planos de  construcciones sin aceras? ¿Por qué tenemos una ciudad capital con tan pocas aceras? ¿Quiénes diseñan los centros comerciales sin aceras peatonales en los parqueos? ¿Por qué al comprar una casa aceptamos de manera natural que estas no tengan aceras para caminar? ¿Por qué se permite que tantos comercios ocupen cada vez más tantas aceras, expulsando al peatón al asfalto en Managua?

Expulsar y marginar a los peatones como acción de inobservancia de las entidades públicas locales, hace urgente el requerimiento de asesoría y consejos de los alcaldes y concejos municipales de Matagalpa y Estelí en Managua; o que los de Managua hagan una pasantía en estos municipios. Pero es justo que compartamos parte de la culpa nosotros; desde las empresas privadas constructoras de viviendas hasta los que adquirimos estos inmuebles sin protestar como consumidores usuarios. ¿Qué tenemos contra nuestros peatones? Son nuestros mismos hermanos; y a veces nosotros mismos. Estamos desarrollando una ciudad egoísta que no los tiene presentes.

Si usted desea caminar en Managua tiene que ir por la calle a cuenta y riesgo propio; rece antes, y chasquee los dedos después para saber con el sonido, si aún está vivo: si no escucha sonido, su historia estará grabada en una nueva manchita dálmata. Lo peor es que las colonias nuevas, no tienen ni señalizaciones en las esquinas.  Como en varios momentos se ha dicho, en este caso no se es diferente; la culpa la tenemos todos. Poco a poco nos estamos poblando de manchas blancas en las carreteras. ¿Qué tan difícil es exigir la construcción de aceras en las obras? ¿Disminuiremos, con ese detalle, el número de muertos y con ello el número de manchas dálmatas? A como dice la canción “la respuesta flota en el viento”.

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