Msc. Vilma Báez Valdez*
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No es un simple derecho aislado, es producto de un conjunto de actos jurídicos originarios, derivados, complementarios y accesorios que emanan de la soberanía, de la  voluntad y de la buena fe de los Estados y de los Órganos supranacionales y especiales del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA). Es un Derecho que se creó para la paz, la reconciliación, el desarrollo y el estado de derecho de toda la región centroamericana. Por su carácter especial, es siugeneris, es decir que son normas con un género o especie muy singular, única, atípica, hasta el momento inclasificable, y con un alto grado de complejidad. Son normas que han propiciado la creación de un lenguaje jurídico nuevo, de mecanismos  para resolver los conflictos y llevar a buen término las relaciones internacionales de los Estados miembros de SICA.

Es un Derecho innovador, reformador que en su corta data ha venido a formular  nuevos conceptos, instituciones jurídicas, una estructura jurídica compleja, un conjunto de normas  derivadas y complementarias, con  fuentes, principios, propósitos, fines; con un orden jerárquico y supremacía, tanto a nivel interno del Sistema, como en el ordenamiento jurídico de los ocho capítulos nacionales del SICA, con ámbito de competencias, de aplicación y de jurisdicción. Su sola creación ha traído consigo el elemento de la supranacionalidad, con la creación de un Alto Tribunal de Justicia regional, como es la Corte Centroamericana de Justicia, un elemento de subsidiariedad, ante las instancias nacionales. Su orden jurídico es diferenciado del Derecho Internacional y del Derecho Nacional, no encaja dentro de los parámetros regulares y simples que establece un sistema de normas en general clásico,  porque son normas jurídicas que hacen referencia a una realidad macro, nueva, muy específica y singular de la región.

Por lo que no puede ser tomada como un concepto amplio del derecho, para su entender estas normas requiere de un análisis e interpretación especial y única.

Sin embargo haciendo un estudio minucioso del estado de estas normas, nos encontramos que la mayoría de estas normas son inacabadas, incompletas, carente de fuerza jurídica, de eficacia, y muchas de estas normas son non natas, e inaplicables en el ámbito nacional por razones políticas, jurídicas, económicas y culturales. El Derecho comunitario, a ciencia cierta es una norma que carece del respaldo contundente de las instancias nacionales para su reconocimiento y validez, además de que carecen de un mecanismo de infracción y de sanción en el caso de incumplimiento de las partes ante los fallos que emite la Corte Centroamericana de Justicia. Para su aplicabilidad no es suficiente lo que está establecido en la norma interna, en el Protocolo de Tegucigalpa, y más recientemente en el Reglamento sobre la Toma de Decisiones aprobado en el 2013. La vida jurídica de una norma no puede quedar en el simple hecho de aprobar o incorporar una norma, ya que como consecuencia de su vigencia surgen otras necesidades jurídicas, estructurales, reglamentarias, administrativas, financieras  y de cooperación judicial para su implementación por lo que las instancias nacionales y del sistema de la integración deben de implementar un método armonizado que les permita redimensionar, hacer un relanzamiento a todos los niveles nacionales, y regionales del Derecho Comunitario, que les permita implementar y ejecutar todo un Plan de Renovación Jurídica, en pro de trabajar en una reglamentación integral, en una codificación de la norma comunitaria que permite poner en práctica la supremacía y la aplicabilidad de este derecho en el sistema jurídico interno de los capítulos nacionales miembros de Sistema de la Integración Centroamericana.

*Docente Universitaria en Integración Regional.

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