Roberto Eisenmann Jr.*
  •  |
  •  |

El bufete Mossack Fonseca llevó la venta de sociedades anónimas a nivel de negocio de venta de hamburguesas: se construyeron franquicias en todo el globo terráqueo para ventas de sociedades anónimas, sin control, para usos indebidos, hasta el punto que acabaron con la gallina que les ponía –a ellos y a todos los abogados internacionalistas de Panamá– los huevos de oro.

Ahora, para reconclavar, estalla el caso Waked, con afectaciones aún insospechadas a personas y apellidos de prestigiosos y “trabajadorsísimos” panameños, sin hablar del diario más antiguo de nuestra República, y miles de panameños próximos a perder sus trabajos, sin saber por qué.

Pero todo problema es una oportunidad, y todo gran problema una gran oportunidad. La oportunidad es que todos los panameños (sí, todos) digamos un ¡basta ya!

Fin del cuento... y de los cuentistas. Se acabó el “juega vivo”; primero, de los de leva… helicópteros, aviones, etcétera… y luego –vía ese ejemplo– de todos los demás. Como escribió hace poco Ela Urriola (a quien no tengo el honor de conocer), todos tenemos que salir “a defender a Panamá–primero de los propios panameños”.

¿Qué hacer? Reconocer que nuestras instituciones están débiles… pareciera que a propósito, para proteger a los “avivatos”. La Unidad de Análisis Financiero (UAF) sigue en la Presidencia, cuando debería ser independiente. La Superintendencia de Bancos sigue guardando el secreto de las sanciones que se le impusieron a los bancos que se involucraron en el masivo lavado de dinero de la corrupción del gobierno anterior, y no se nos ha dicho si hubo un solo oficial de cumplimiento, o un solo miembro de la junta directiva cuyo despido fue exigido. Todo esto poniendo en peligro a todo el sistema al dominar el bochinche y el pánico, por no confiar en la transparencia del regulador.

La Superintendencia de Valores ahora, luego de tres grandes estafas, habla de reformas… pero, ¿los estafadores?... bien gracias, ¿y usted?

La Procuraduría creó esperanzas con el nombramiento de la nueva procuradora, pero va perdiendo credibilidad, al no colaborar –por su silencio– con el caso internacional Odebrecht y demostrar una conexión demasiado cercana con el Consejo de Seguridad.

La Corte Suprema de Justicia se ha convertido en la “Suprema de la Injusticia” en forma vergonzosa.

El nombramiento de dos nuevos magistrados –por momentos visto como una esperanza– se vino al suelo en el primer acto de los mismos al proponer (lo que fue interpretado como instrucción presidencial) la reelección, como presidente, del magistrado más cuestionado en la historia de la Corte… y los casos contra el corrupto expresidente siguen sospechosamente congelados.

Finalmente, la Asamblea Nacional aprueba –en medio de una campaña internacional para comprobar la transparencia de nuestro país– una nueva Ley de Contrataciones Públicas, con avances, pero con la construcción especial de un ventanal específico y con nombre propio para la compañía condenada en su propio país, y cuestionada internacionalmente al reconocerse que tiene un departamento especial para coimear a funcionarios de los gobiernos donde trabaja. O sea, el mensaje de la ley producida por nuestra Asamblea es: “Oye lo que digo, pero no te fijes en lo que hago”… ¡la viveza que nos tiene metidos en el lío en el que estamos!

¡Ya se nos acabó el cuento!

Presidente: ¡Por favor, dele a este país un golpe de timón, con fuerza, determinación y claro liderazgo!

El mundo es nuestro mercado natural. Panamá no vive de maleantería y tenemos que actuar y decir “la viveza se acabó”. Caiga quien caiga, y hay que cerrar los negocios turbios, sean de quienes sean.

Y a nosotros los ciudadanos… ¡nos toca exigir que así sea!

Periodista panameño.  *Tomado de La Prensa de Panamá.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus