Jorge Isaac Bautista Lara
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Existe una crítica pública a la cantidad de subsidios que se están otorgando en la actualidad por la carga económica gravosa que está representando para el Estado y el Sector Privado. Algunas de ellas se justifican en cuestionables padecimientos o enfermedades que consiguen justificar por medio de amistades. Ahí es válida la crítica. Aunque su porcentaje no se debe exagerar; se comete tremenda injusticia. En este artículo nos referiremos a otro extremo, el de las canteras donde se están cultivando cantidades de causas para la producción de subsidios; mismos que se están negando a los trabajadores, aunque sean médicamente constatables. Antes dos premisas legales: 1.- La Seguridad Social es un derecho consagrado en arto. 61, 74 y 82 de la Constitución Política 2.- El Decreto Ley 974 y 975 Regulan la Seguridad Social y mecanismos de aplicación de los subsidios, junto al Código del Trabajo. Se deduce del salario e INSS entrega colilla como comprobante de “pago y derecho” de los asegurados. No es gratis el asunto. 

Ahora bien, al mantener a los trabajadores en condiciones inadecuadas, sin inspección de Mitrab e INSS, les hacen candidatos seguros a la producción en masa de una cantidad de males de salud, y en consecuencia a cargas y costos para INSS y las propias empresas. Señalemos un par de causas: 1.- En puestos de trabajos que amerita 3 o 4 personas, como ejemplo, bajo cualquier circunstancia eliminan una plaza y distribuyen el trabajo, mientras buscan sustituto. Los que han quedado logran asimilar la carga con los días, en la esperanza que pronto será contratada la persona que falta. Entendiendo que aquello es temporal. Pasan los meses y no se contrata a nadie. Con el tiempo logran acomodar la carga y funcionar, aunque con mayor presión de trabajo y menos descanso. Pasado otro tiempo se alega otra causa, cualquier, justa o no. Y reducen el puesto de 3 a 2. Pasa el mismo proceso, la presión de trabajo se intensifica de sobremanera. Pero con un detalle, y es que los que conservan el puesto lo realizan bajo tal estrés que se inicia la producción de los burn-out (citados en el artículo de miércoles pasado), es decir “los quemados”. Y aquí tiene usted ya los primeros resultados.

Estos trabajadores pedirán uno o varios subsidios, y no se le ve causa visible ¿Por qué? Porque lo de ellos es un “agotamiento interno”. Preguntando en confianza a varios amigos empresarios sobre esta lógica, me manifestaban que al eliminar plazas se obtiene el mismo resultado y economizan gastos en plazas de trabajo (gastos laborales) y pago de prestaciones como el treceavo. Y esto marcaba mejor rentabilidad en la empresa. ¿Y el trabajador como persona y ser humano?

Eso no está en la proyección. Y su petición de un subsidio será visto con serias críticas. Me decía el médico y profesor Agustín Acevedo Pastora, que aquí se está pasando y convirtiendo a un “trabajador trabajando” a “enfermos trabajando”; y los enfermos trabajando enferman a otros. Serán en consecuencia una fuerza laboral con capacidad disminuida; ineficiente. Trabajadores sin alternativas  que por temor a ser despedido no piden subsidios. Cuadros de salud que con el tiempo serán más dramáticos. Y empresas perdiendo talentos sin que se les aplique medidas de coerción. Cabe preguntar que si este trabajador es mi talento humano ¿Por qué no lo cuido?

2.- Existen empresas que bajo parámetros de competitividad  y eficiencia dan sillas a sus trabajadores obteniendo excelentes resultados, ahí los casos de “am-pm”, “Supermercados La Colonia”, “Hispamer”, etc. Con lo que humanizan las jornadas y turnos. Pero existe otro extremo, que bajo el mismo parámetro de eficiencia quitan las sillas (Servicios de Conveniencia de las Gasolineras, Café las Flores, Mc Donald, Burger Kings, etc).

A esto agréguese algo que en algunas gasolineras se ha vuelto costumbre como son los turnos de 48 horas, cuando falta un trabajador. Obligando a pasar los turnos de pie. ¿Usted lo aguantaría? Circunstancias que son fuentes de subsidios cuando acumulan meses y hasta años en turnos de pie. Aquí surgen las “Neurastenia”; que es cansancio físico y mental. Que trae “estrés” asociado por trabajar en condiciones inadecuadas.

Surgirán inflamación en las piernas (éxtasis sanguínea), las várices en las piernas (coágulo en la pared de las venas), una posible trombosis (cuando se liberan los coágulos, viajan por torrente sanguíneo, hasta llegar a una vena que por su diámetro no pasan), posibles embolias (pulmonar, cerebral, etc). ¿Por qué nadie lo ve? Si esos empresarios descubrieran en el trabajador a un ser humano ¡Qué diferente les tratarían! Así dejaríamos de hacer de algunas empresas, verdaderas fábricas de subsidios y tendríamos cuidado al señalar cifras.

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