Carlos Andrés Pastrán Morales
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Desde los colores que combinan con el vestido blanco de las bailarinas del folklore, hasta las notas musicales que se tocan en la actualidad en los diversos conciertos, o como decimos los jóvenes, los “toques” de bandas de diversos géneros, que poco a poco con el tiempo, definen historias y cuentos que pertenecen a nuestro patrimonio cultural, y de igual forma, nos describen como nicaragüenses.

Nos entusiasmamos al ver cómo las personas se coordinan y bailan de una manera atractiva todas esas canciones que están quemadas, pero que de todas formas nos siguen gustando y hasta las cantamos. Se hacen conciertos hoy en día de cualquier actividad histórica, aunque sean de géneros musicales que no todos prefieren, pero se realizan, como por ejemplo el concierto de rock y metal que se produce todos los años en honor a Sandino.

Y no solamente respecto a la música y los bailes, Nicaragua tiene cientos de artistas que pintan, que no son totalmente conocidos, y que venden sus obras en las calles o centros que son más visitados y transitados. Artistas desconocidos que muestran sus sufrimientos y alegrías a través de pinturas y dibujos. Adultos, adolescentes y niños se unen diario a ciertas escuelas de arte, porque además de ser un atractivo para ellos, lo aleja de los malos caminos y de muchas malas decisiones que se pueden tomar en segundos mientras se anda en la calle.

Apartando a los pintores, existen también diversos poetas y escritores que nos relatan sus misterios, agonías y felicidades mientras participan en los festivales de poesía, siendo el más reconocido el de Granada que se realiza todos los años.

Un espectáculo de varios días donde podemos escuchar vivencias, experiencias, traiciones y beneficios de la vida de muchos nicaragüenses que se atreven a escribir sus propias letras y decirlas a micrófono abierto.

Este jueves pasado empezó otro festival más o menos virgen llamado Festival de Poesía Internacional de Managua Rubén Darío, donde tuve la oportunidad de participar y de conocer a muchos de estos poetas escondidos en sus propios versos, que por el entusiasmo y las actividades que se realizan, toman de la mano sus escritos y leen con rigor lo que han vivido, lo que quieren vivir y lo que esperan del país, de las personas y del mundo.

Entonces, Nicaragua está llena de una serie de personas que aman a su nación y que lo demuestran desde la cultura que se les enseña en casa, cuando aprendemos los valores, pero cuando estamos allá afuera es cuando sabemos con quién debemos ponerlos en práctica.

Es bonito cómo ver esos grupos en las iglesias, que aunque no les paguen, dan su tiempo y dedicación a su religión y a la gente que los escucha. Es lindo cómo uno puede participar en distintos eventos y ver la cantidad de personas que apoyan y que tienen años de estar involucrados en estas actividades.

Se siente bien, orgullo y satisfacción, apoyar a esas distintas bandas musicales que por amor a la misma música y al país, escriben y toman mucho de su tiempo para que nosotros los que vamos a los distintos toques, los disfrutemos.

Es satisfactorio ver cómo varios artistas vienen de los barrios, cantan, bailan, escriben y sus amigos, familia y gente los apoya. Sería aún más bonito que todos apoyáramos a estas personas o que nosotros demos a conocer nuestras habilidades o demostremos para qué somos buenos.

No cualquiera puede poseer ese talento que muchos tienen, pero esa persona sí puede provenir de cualquier lugar, y en Nicaragua existe ese talento, solo debemos apoyarnos, y si podemos, sumarnos.

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