Jorge Isaac Bautista Lara
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Al aprobarse la ley 842 “Ley de Protección de los Derechos de las Personas Consumidoras y Usuarias” en el año 2013, incluyeron en “Prohibiciones a las Personas Proveedoras” (arto. 10, inc 3), que la “Propina” no debía incluirse en la factura. Dejando libertad a consumidores pagarla o no. Esta prohibición en el texto de la factura causó un verdadero debacle ante la grita general de los trabajadores que la recibían y ante la solidez de los datos que salieron a luz; aproximadamente 60,000 trabajadores dependientes en el país en ese momento de propinas, de las que dependen 5 por cada una de ellos como cabezas de familia. En Sociología Jurídica, se establece la necesidad y urgencia de un estudio previo antes de aprobar una ley, para sustentarse en realidades y evitar eso que se estaba dando en esta ley. Para remediar la situación se reformó la ley, aunque de manera incorrecta, al disponerse (Arto.3,4 y 5; los referiré en adelante) lo contrario en su Reglamento (Decreto No. 36-2013), estableciendo que “SI” podrá incluir “Propina”. Aun con justa causa, el procedimiento de reformarla con un Reglamento no tiene asidero jurídico;  debió reformarse con otra norma de su mismo nivel; otra ley. El hecho es que así quedó, con esa irregularidad sistémica. Pero ¿qué es la Propina? Se entiende como agradecimiento y retribución económica que damos como consumidores a un trabajador por la calidad del servicio con que nos brindan (arto. 5). Por su naturaleza, la “propina” es y va “DEL CONSUMIDOR” al “TRABAJADOR”, esto es clarísimo. Y para el trabajador significa un “ingreso adicional” importante (arto. 3) que ayudará en su hogar, una extra que no es parte del salario; por lo tanto no es carga del empleador, excepto cuando este comete el error de incluirlo en su contabilidad, error que tendrá que pagar cuando corresponda pagar las prestaciones del trabajador. Pero ese es otro tema.

Regresemos, el arto. 4 que habla “De la Distribución de la Propina”; y determina “un fondo común”, excelente decisión del legislador, incluyendo aquí a meseros y personal que colabora en el servicio; cocinero y personal interno del negocio y que no los vemos. Justo: el mesero sirve, pero el que prepara y cocina es el cocinero. El mismo artículo advierte a los propietarios que lo recaudado en concepto de “propina” debe entregarse en una semana como máximo, y solo a un plazo de un mes por dificultades en el pago con tarjeta de débito o crédito. Y que “Bajo ninguna circunstancia el propietario o responsable de la administración del establecimiento gozará del beneficio de la propina”. Prohibiendo incluso que estos les hagan deducción en concepto o pretexto de contribución u otra figura  como “mejoramiento de la vajilla”. Los precios del Menú nos muestran,  reflejan y tiene calculado al detalle los gastos en que se ha tenido que incurrir o realizar; salarios, arriendo del inmueble, etc, y el porcentaje mismo de la ganancia para ser rentable el negocio. De manera que “la propina” no debe jugar ni pintar ningún papel para la empresa en esa línea. Iniciemos una alusión positiva de empresas que respetan en su práctica el destino de la Propina; Cafetería El Molino contiguo a Hispamer, Crema Batida en Camino de Oriente, Pizza Valentti, La Casa del Pan, entre otros. Estos negocios tienen una característica común y resultado, a la par de calidad de su servicio: permanencia, lealtad y durabilidad de sus trabajadores. En la otra cara de la moneda existen otros como un restaurante cercano a la Iglesia San Agustín en Managua, que entregan cantidades inferiores a 400 córdobas semanal a sus trabajadores, el resto se lo queda. Entre esos usos negativos que se están dando citemos algunos; 1.- Pagan los salarios de sus trabajadores de lo que sale de propina. Aunque en el precio del menú, incluyen el salario 2.- Compran los productos del negocio o reparan los daños del inmueble del dinero de la propina. 3.- Entregan una cantidad fija y mínima de propina al trabajador, el resto le queda al empresario o administrador. 4.- Depositarlos en cuentas de Bancos y mantener cobro de intereses. 5.- Mantenerlo como fondo del negocio. 6.- Hacer con ese dinero las liquidaciones de trabajadores, 7.- Quedarse con la totalidad de la propina. 8.- Ocuparla como caja chica. 9.- Pagar treceavo mes con las propinas, etc.,  s tienes tus ganancias como empresario ¿por qué le hurtas a tus trabajadores que ganan tan poco? ¿no estarían más contentos si se las dieras? ¿sabes qué es eso? AVARICIA. Por eso, cuando dejemos “propina”, averigüemos con sutileza su verdadero destino. Para decidir si pagarlo o no en la factura.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus