Julio Guerrero Díaz
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Los sistemas educativos siempre han estado bajo la mirada de la sociedad de cara a que si responden a las exigencias del momento, en una época donde se pensó que la academia era la única institución capaz de transferir conocimiento, además que era el centro de la educación, hoy esa concepción ha sido superada con el advenimiento y  el desarrollo de las nuevas tecnologías representadas muy bien por las diferentes formas y medios de comunicación, históricamente estas dos disciplinas están separadas y todavía hay quienes las separan, hoy es impensable hablar de educación y comunicación como procesos diferentes, porque, es un campo de estudio de carácter interdisciplinar y transdisciplinar.

A partir de los años 70 la Unesco comenzó a interesarse por las políticas de comunicación como factor de crecimiento y desarrollo, la creación de la comisión internacional para los estudios de los problemas de comunicación, dio como resultado en el año 1980, el denominado Informe McBride donde quedaba de manera clara: “Un nuevo orden mundial de información y comunicación, más justo y más eficiente”. Este planteamiento en término reales no ha sido ni justo ni eficiente en materia de crecimiento y desarrollo para la sociedad, más bien ha habido, de parte de los grupos de poder ocultar o no brindar  información y cada día menos comunicación y más imposición.

La educomunicación está percibida desde diferentes enfoques que son de carácter ideológicos que se pone de manifiesto en las diferentes  prácticas, Mario Kaplún señala que a cada tipo de educación corresponde una determinada concepción, modelo y práctica de la comunicación, que a su vez determina una concepción de la sociedad, lo que en la actualidad percibimos es que el modelo educomunicativo es de carácter instrumental de transmisión de información, no solamente desde los medios, sino también desde los salones de clases eminentemente bancarios, de repetición de lo que dicen otros sin pasar el filtro de la abstracción o la reflexión propia, eso se refleja en la sociedad, hay muy poco pensamiento propio, la apatía, el conformismo, la aceptación, el no interés por los acontecimientos, el no informarse, el vivir su mundo sumergido en su propia burbuja ese es el resultado del modelo educomunicativo que recibe nuestra sociedad. No hay que culparlos.

La educomunicación en la era digital, su campo de actuación se convierte en acciones activas, vivas de acercamiento a los diferentes fenómenos que pasan en el mundo, las redes se han constituido en una extensión propia de la sociedad y una dimensión social del aprendizaje como eje central de todo proceso educativo, por lo tanto el fenómeno tecnológico no solo se debe ver desde su dimensión instrumental tecnológica–mediática, sino entendida como un recurso de carácter metodológico y de carácter social  para el aprendizaje, que pueden ser adquiridos a partir de la acción grupal y los resultados serían la adquisición de conocimiento y la transformación de una situación concreta, a partir de planteamiento reflexivo y crítico con el fin de incidir en la realidad para su transformación y sus mejoras.

La educomunicación no solo ha venido a cambiar nuestro modelo de aprendizaje, incluye diferentes maneras de estudiar, enseñar y aprender en el contexto  de la utilización de los medios de comunicación, es por eso que el propósito del vínculo medios-educación en la era digital tiene que ser acompañada de procesos crítico- reflexivos  que favorezca los aprendizajes significativos, poder comprender cada mensaje que trasmite cada medio entendiendo medio no solamente la radio, prensa, televisión y ahora las redes sociales, sino también, lo que desde las aulas de clase nos informan y comunican nuestros profesores.

Consultor y catedrático universitario.

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