Msc. Vilma Báez Valdez*
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Cuando escuchamos hablar sobre un proceso de integración, comúnmente, recibimos  información política y económica. Lo que pasa es que se tiene una visión muy reducida y una concepción simplista sobre estos procesos y solo se les vincula a la creación de instancias meramente económicas como: una de una zona del libre comercio, un mercado común, una unión aduanera, una unión económica completa, la instauración de una moneda única, de políticas fiscales y monetarias comunes, e incluso cuando el proceso alcanza un grado considerable de desarrollo, se crean instituciones económicas y financieras, para al final del camino llegar a una integración económica total.

Pero en realidad un proceso de integración es mucho más que eso, ya que no solo se  integran los sectores económicos, sino también se integran el territorio, las políticas, las personas, la cultura, la educación y por qué no, también los problemas, retos y amenazas. En el caso del Sistema de Integración Centroamericana, SICA, hay que superar las explicaciones clásicas y simplistas que expone la Teoría de Integración. Hay que tomar en cuenta los nuevos saberes de la integración, adaptando el pensamiento a un nuevo fundamento filosófico, que cuenta con tres dimensiones, que son: lo dado, lo construido y los datos.

Lo dado, es lo que nos proporciona los ideales, los valores, la realidad inmediata, el aspecto racional, y el elemento histórico, que registra el génesis, desarrollo  y evolución del proceso de Integración durante los últimos veinticinco años; lo construido, que sería el método, la técnica que se utilizaría para analizar el  comportamiento de los actores, públicos y privados, de la realidad jurídica, política, económica, social, religiosa, cultural, física; de seguridad, que enfrenta la región, prácticamente es la metodología, que nos permitirá conocer el estado y la situación de cómo está, de cómo avanza el proceso de integración centroamericana; y no es que sea el último elemento a tomar en cuenta, pero es importante conocer los datos: que es el ejercicio de tomar en cuenta la opinión del ciudadano, en preguntarle qué es lo que quiere, qué es lo que desea, qué es lo que piensa, y espera del proceso de integración.

Los datos están presentes en cada uno de estos tres elementos antes señalados, son una pieza clave para construir un proceso dinámico, participativo, inclusivo, ya que hay que someter continuamente al  proceso de integración y a sus normas comunitarias, al humor de la población, de la opinión de la gente.

En la Unión Europea,  cuando necesitan aprobar un nuevo tratado, una nueva norma comunitaria, celebran un referéndum en cada uno de los países miembros para aprobar o no el nuevo instrumento, y los ciudadanos participan en este mecanismo de consulta, y votan a favor o en contra, hasta se han inventado técnicas para medir cómo anda el tema en la sociedad, como el eurobarómetro, ya que para la Unión Europea es importante tomar en cuenta lo que dice la gente, lo que esperan del proceso de integración.

Hay que tener claro que este proceso de la integración ha sido construido desde su origen con y para los ciudadanos, al final, todos los efectos que surgen de este proceso impactan en la humanidad de la sociedad, contario al modelo centroamericano, que ha sido edificado a espaldas de la población, por lo que habrá que revisar los datos, ejercicio fundamental para consolidar al proceso de integración centroamericana. Es necesario exponer al proceso de integración centroamericana al escrutinio de la población para ayudar en rescatar a Centroamérica. 

*Docente Universitaria en Integración Regional

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