Jorge Isaac Bautista Lara
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A las 6 p.m. del día martes 24 de mayo 2016, Managua marcó en el termómetro 38 grados de temperatura. Algo insólito; es la misma temperatura reflejada en los últimos años en Semana Santa al mediodía. Heredar un clima de esta naturaleza es una irresponsabilidad y egoísmo para con nuestros hijos, sociedad, naturaleza y para con la creación. No podemos seguir haciendo las cosas de la misma manera que las estamos haciendo si deseamos vivir en comunidad, dentro de una sociedad. Cumplir nuestras obligaciones son la única garantía de poder llevar adelante nuestros Derechos al Medio Ambiente; dos caras de una misma moneda.

Estamos quitando ladrillos de la naturaleza y destruyendo el clima que hasta hace poco disfrutábamos: Estado, Municipios, Empresa Privada y Ciudadanía; Todos. Demos ejemplos: I.- Hasta hace unos años, las instalaciones de la Unan-Managua tenía en sus terrenos un bosque de árboles que regalaba sombra, frescor, oxígeno y paisaje. Ese dato es historia. En el ánimo de “progreso” han ido edificando y deforestando sin control.

El día 25 de mayo a la 1 p.m. nos ha tocado presenciar el desmayo de una estudiante en pleno pasillo de la Universidad ante el insoportable calor que ahora tienen sus instalaciones. Esto daña la autoridad moral de UNAN- Managua sobre Medio Ambiente. Sembraron plantas ornamentales para “evidenciar” su compromiso con el Medio Ambiente, mientras han ido talando, sin reponer, los preciados árboles de sobra. ¿Existe algún plan para reponerlos? De existir, es un secreto tan secreto y compartimentado que ni las mismas autoridades universitarias tienen idea del mismo. Pero sí existe una verdad, y es que estudiantes y personal sufren este desacierto de años.

¿Qué esperan para reforestar? Recuperen sus bosques y reposicionen su compromiso como universidad con el Medio Ambiente. II.-  Hace un par de años, frente al Camino de Oriente al lado de la Colonia Centroamérica, existían dos inmensos árboles centenarios de sombra. Un día llegó una escuadrilla  de la Alcaldía de Managua, los cortaron a ras. 

Ocupó, providencialmente, a lo inmediato ese espacio, un negocio de venta de vehículos marca KIA, que colocaron en su lugar cemento, cristales y luces de neón. A la fecha no se repuso un solo árbol ni ornamental ni mucho menos de sombra. Este actuar daña, en estos tiempos, seriamente la marca de una empresa. Y como empresa tiene el derecho y obligación de limpiarla reforestando.

Está en sus manos la respuesta. III.- Frente a las instalaciones de Galerías Santo Domingo existía una hermosa y Centenaria Ceiba, un día por arte de magia “se secó”. Poco después construían las instalaciones para venta de vehículos Honda. No se ha repuesto el árbol, dañando seriamente la marca de quienes lo distribuyen. ¿Por qué no siembran al menos un árbol? IV.- Abrió un Maxi Palí en el sector del “7 Sur”;  en estos días eliminaron una fila de árboles de sombra. Ninguna justificación.

Contrario a esto se encuentran ejemplos positivos para citar;

1.- Las arborizaciones en las bases militares del Ejército, aunque faltan algunas.

2.- Galerías Santo Domingo arborizó parcialmente sus parqueos. Su diseño aprovechó dos ceibas y chilamates; ha colocado edificios e iluminación en su contorno

3.- Arborización de parqueo de Rosti Pollo, por la Lotería.

4.- El moderno Centro PAC (el mejor ejemplo); construyó internamente un precioso jardín vertical que vale la pena visitar; arborizando con más de 80 árboles de sombra los alrededores y parqueo. Ciertamente es un deber y derecho de empresas e instituciones limpiar sus marcas e imagen para con el Medio Ambiente.

Ese título no se compra, se hace. Para entregar responsablemente la herencia a las próximas generaciones de un Medio Ambiente digno.

Si ocupamos por la noche una cama, dormimos en ella, la lógica me dice al levantarme debo arreglarla. Y si me siento en un comedor y ensucio, la misma lógica me dicta que mi comportamiento adecuado es dejar el lugar limpio a como estaba antes de ocuparlo. Es decir, dejar el lugar apto para que lo ocupen otros. De la misma manera; si en este momento generacionalmente ocupamos estas tierras maravillosas que nos regalan clima, vida y naturaleza; nuestro sentido ético de responsabilidad, nos dicta un sentido común de heredar en igual o mejor estado la naturaleza que hemos ocupado y de la que nos hemos servido tan provechosamente en nuestro tránsito. Existe un principio medio ambientalista que dice “el que la hace la paga”, como una forma y señalamiento de asumir nosotros, no otros, las consecuencias de los actos. Estas empresas e instituciones deben asumir el derecho y obligación de limpiar sus marcas.

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