Irina Bokova
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Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente.

La fauna y la flora silvestres, parte integrante de nuestra biosfera, no solo son fundamentales para la salud de los ecosistemas, sino que son también clave para la paz y el desarrollo sostenible. Los medios de vida de muchas comunidades dependen del comercio y el turismo relacionados con la fauna y la flora silvestres. Se estima que mil millones de personas dependen de la carne de caza para su subsistencia.

Después de la pérdida de hábitats, el comercio ilícito, la caza furtiva y la tala ilegal se cuentan entre las amenazas más graves para el futuro de muchas de las especies más vulnerables del mundo. Pese a las políticas favorables, la caza furtiva de rinocerontes en Sudáfrica, por ejemplo, aumentó hasta en un 8.000% entre 2007 y 2014, y cada año se mata a 30.000 elefantes a causa de sus colmillos de marfil.

La protección de la fauna y la flora silvestres debe ser un componente esencial de todas las iniciativas encaminadas a erradicar la pobreza, reforzar la seguridad alimentaria y promover el desarrollo económico sostenible, como se reconoce claramente en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Una tolerancia cero con las actividades ilegales es el único modo de lograr los nuevos objetivos.

Todos nosotros –organizaciones internacionales, Estados, consumidores– debemos asumir un compromiso mucho más firme en la lucha contra el comercio internacional ilícito de fauna y flora silvestres.

De acuerdo con la resolución A/RES/69/314 de las Naciones Unidas, en la que se insta a los Estados Miembros a luchar contra el tráfico ilícito de fauna y flora silvestres, la UNESCO hace gran hincapié en la creación de capacidades y el apoyo a medios de vida alternativos. En cooperación con sus 102 asociados y con todas las partes interesadas que participan en la lucha contra el comercio ilícito de las especies más cercanas a los seres humanos, estamos comprometidos con la conservación de los grandes simios y su hábitat mediante el Proyecto para la Supervivencia de los Grandes Simios (GRASP). En África, con el proyecto de Reservas de la biosfera como regiones modelo para la lucha contra la caza furtiva en África (BRAPA), que cuenta con el respaldo del Gobierno de Alemania, nuestro objetivo es hacer frente a las amenazas que plantean la caza furtiva con fines de subsistencia y el comercio ilícito. Las medidas adoptadas por el Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO en la cuenca del Congo o en sitios marinos como la barrera del arrecife de Belice muestran el trabajo que estamos realizando para preservar la fauna y la flora silvestres en los hábitats que forman parte de los sitios del patrimonio mundial. Los cambios en la manera de pensar y actuar para conservar la vida silvestre deben integrarse desde las primeras etapas de la educación, y este es el objetivo del Programa de Acción Mundial de Educación para el Desarrollo Sostenible de la UNESCO.

“Se está acabando el tiempo para salvar algunas de las especies más representativas del mundo”, afirmó el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, el pasado mes de marzo al anunciar los planes para poner en marcha una campaña de coalición mundial destinada a acabar con el comercio ilícito de fauna y flora silvestres.

El futuro de la fauna y la flora silvestres está en nuestras manos. Ahora es el momento de actuar. Este es el mensaje de la UNESCO en el día de hoy.

* Directora General de la UNESCO.

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