Jorge Isaac Bautista Lara
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En estos días anunciaron la agradable noticia que el invierno inicio. La naturaleza, por un momento, nos está tratando más benévola en sus temperaturas, aunque no lo merecemos por lo que le hacemos. Semanas atrás al asunto no se le miraba futuro; las temperaturas rondaban en el día entre 39 y 40 grados. Fue sorprendente y admirable ver en esos días, a Policías de Tránsito en las avenidas de Managua en las horas pico del día, con  chaquetas fosforescentes. Lidiando con el tránsito pesado en medio de: calor, sofoque de los conductores, mal carácter de algunos, sol, hambre, sed, etc. Con riesgo latente con el tiempo de cáncer de piel. El sol estaba en grados insoportables como para permanecer ahí, por mucho que uno se diga acostumbrado al sol de Nicaragua. El viento que soplaba, aún bajo árboles, era caliente; los objetos expuestos a temperatura ambiente permanecían calientes aún bajo sombra.

Permanecer en el sol era exponerse a una insolación, deshidratación, desmayo y de ahí a un infarto anunciado ante la pérdida de líquido. Todos buscaban amparo de sombra; tomar un poco de agua. En el caso de los Policías de Tránsito, compuestos de hombres y mujeres, su oficio es precisamente atender y permanecer en las vías estableciendo orden y seguridad en las mismas: en la prevención de accidentes y fluidez en las vías. Los conductores pasamos y llegamos a nuestros destinos atribulados: sudados, quejándonos del tráfico pesado y del sol. Los Policías de Tránsito quedaron en el lugar.

Lugares que con el calentamiento del asfalto en el día, al medio día ya despedían una temperatura que en expresiones de algunos “era un infierno”. El martes 31 de mayo, al atardecer, inició el invierno con un aguacero que cerro la capital desde las 5 pm aproximadamente, prolongándose un par de horas. La cantidad de agua que calló repuso los días de tardanza. Era hora pico,  y hora pico en Managua es asunto serio. Pese a ello fue notoria la presencia de la Policía de Tránsito en algunos puntos sensibles en medio del agua. El Policía resuelve mucho y es un verdadero descanso cuando intervienen, aunque no totalmente, en vista que el tráfico se está recrudeciendo cada día ante el aumento vehicular y la deficiente planificación en la relación matemática entre su crecimiento y ritmo de construcción de nuevos puentes vehiculares, peatonales y ampliación de vías. El Policía de Tránsito da lo que humanamente es esperable, lo otro es planificación en las obras en las vías: materia y reto pendiente para la Alcaldía de Managua. Solo en algunos casos se les vio protegidos de capotes, la mayoría no tenía absolutamente nada más que el mismo uniforme empapado y las chaquetas fosforescentes de tránsito. Ningún conductor se atrevía a bajar del auto; bastaba un par de minutos para quedar mojado desde lo visible hasta lo más oculto de uno mismo.

Dos extremos a soportar: sol abrazador y agua para ensopar. En ambos casos la misma vestimenta policial. Esto no está bien. ¿Si no protegemos a quienes nos cuidan, que va a pasar con la salud de estos trabajadores? Si el Estado no les proporciona el equipo adecuado para estas circunstancia del clima ¿A dónde estamos llevando la salud de nuestros policías? Al dar la orden el superior, el policía debe acatar la orden que está dentro de sus competencias y atribuciones. Pero una orden debe no solo ser razonables, sino que proporcionar y acondicionada con los implementos y equipo mínimo para enfrentar las condiciones, no arriesgar sin protección su salud. Así cumplirá su turno y otros muchos más. El policía de hierro aún no ha nacido, y los que atienden las calles y avenidas son de carne y hueso; se enferman y mueren. Todos ellos tienen familias que les esperan en sus casas al salir del turno. La Institución les debe cuidar para que nos duren en el servicio; para que no sean cargas económicas de manera temprana en la Previsión Social de la Policía; para su familia y para la salud de ellos mismas que les permita envejecer con dignidad, y retirarse del servicio sin daños severos que lamentar en la vejez.

Ante un cambio climático dramático; es hora de revisar, estudiar y completar de manera técnica y de acuerdo al presupuestarias asignadas; los implementos de lo que debe dotarse en el presente a un Policía de Tránsito; para protegerles ante el clima, humanizar su trabajo, y permitir la posibilidad que nos sigan cuidando en el tráfico de nuestras ciudades y carreteras, conservando salud y vida.

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