Gustavo-Adolfo Vargas *
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En las elecciones de Austria (22 de mayo), el candidato ecologista de 72 años, Alexander Van der Bellen, catedrático emérito de economía, resultó elegido como nuevo presidente, con un 50,3% de los votos, frente al 49,7% de Norbert Hofer (extrema derecha), quien había resultado vencedor de la primera vuelta con un 35%.

La crisis actual bien pudiera marcar el punto final del poderío europeo en el mundo. Tras la llegada masiva de cientos de miles de migrantes de Oriente Próximo (Siria e Irak) durante los últimos meses, el miedo a la invasión extranjera ha aumentado.

Los gobiernos europeos se sienten amenazados por las fuerzas externas incontrolables: el auge del islam, la exposición demográfica del Sur y las transformaciones socioculturales; lo que desvanecería su identidad, suscitándose un ambiente de crisis moral grave, incrementándose los casos de corrupción y destruyendo la legitimidad de los gobiernos impopulares. 

En toda Europa, el miedo y la corrupción son utilizados por la extrema derecha con fines electorales; en Austria el 25 de abril, se alzó victoriosa en la primera vuelta de las elecciones legislativas y fue obvio el derrumbe histórico de los dos grandes partidos tradicionales que habían gobernado el país desde 1945: el SPÖ), socialdemócrata, y el ÖVP, democristiano.

Los europeos de derechas y de izquierdas se sienten desamparados por sus gobernantes, quienes son tachados por todos los medios de comunicación como cínicos, corruptos, especuladores, ladrones, mentirosos y tramposos.

Aparecen los viejos demagogos, que sobre la base de argumentos nacionalistas, rechazan al extranjero (musulmanes, judíos, romaníes y negros), siendo los inmigrantes los objetivos más fáciles de encarnar en las profundas transformaciones sociales, representando ante los ojos de los europeos más modestos una competencia en el mercado laboral.

La extrema derecha pretende atenuar las crisis culpando al extranjero, inducida por las contorsiones actuales de los partidos democráticos reducidos. Se presenta como un partido salvador que conseguirá llevar a la nación austríaca hacia la luz.

El miedo al islam creció con los atentados en París y Bruselas. En Francia hay alrededor de 6 millones de musulmanes, cuenta con la comunidad islámica más importante de Europa. En Alemania se encuentran 4 millones de musulmanes aproximadamente.

Según el diario francés Le Monde, el 42% de los franceses considera que los musulmanes son una amenaza y el 40% de los alemanes piensa igual. Tanto el 75% de los alemanes, como el 68% de los franceses, estiman que ellos no están integrados absolutamente en sus sociedades de acogida.

Una gran cantidad de europeos se refieren al islam como un “peligro verde”. De la manera en la que antaño se imaginaban  los avances de China de “peligro amarillo”. La xenofobia y el racismo aumentan en toda Europa.

Durante las campañas políticas electorales, son comunes los discursos que ofrecen protección a los habitantes, apelando al miedo habitual, manipulando y utilizando ese sentimiento. En el contexto actual de crisis social, en Austria los populistas de derechas se han convertido en expertos.

El Partido de la Libertad de Austria (FPÖ, por sus siglas en alemán) y su líder Norbert Hofer insisten en la persistencia de un pasado idealizado y una identidad que preservar. Promueven el miedo mencionando a un enemigo exterior: el islam, contra quienes tienen que actuar como un bloque.

El extranjero es denunciado como un peligro para la comunidad nacional, presentándolo como el enemigo, y son rechazados por no compartir los valores de la “Patria eterna”. 

Los líderes de las nuevas extremas derechas atacan en sus discursos a la Unión Europea (UE), acusándola de todos los males, especialmente de poner en peligro a los Estados-nación y a sus pueblos.

En Europa, la mayoría de los populistas de derechas amplifica y dramatiza los peligros. Están en un período de angustias, crisis, dudas y de nuevos miedos, consiguiendo captar con sus palabras a un electorado desconcertado y presa de pánico. 


*Diplomático, jurista y politólogo. 

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