Jorge Isaac Bautista Lara
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Se ha tardado un poco más de cinco años que la Sala Constitucional de la CSJ dictara sentencia en el litigio entre dos facciones del PLI por la personería jurídica. Se sabía que en algún momento se resolvería, y que con seguridad esta sucedería en un contexto político adecuado. Difícil pensar otra cosa. Caer en el pensamiento maniqueísta de que si esto es bueno o malo, negro o blanco, limita ver otros nortes de análisis. Aquí hablamos algo jurídico, mas no estrictamente, pues tiene raíces de profundidad política por ser partidos políticos. No creo que exista algún político que pensara algo distinto. En lugar de decir “Crónica de una muerte anunciada”, título del libro de García Márquez, cabe decir: “Crónica de un fallo anunciado”. Si estamos en invierno, se ve el cielo con nubes negras y el soplo del viento trae el aroma de aguas que han caído arriba, sin ser adivino, anticipamos que lloverá en poco. Al meterse en el terreno de la política, igual que meterse en agua, es para mojarse inevitablemente.

Nada nuevo en la Historia. Siendo estudiante en la ciudad de León, al ir a los juzgados se tuvo noticias del Dr. Pedro Reyes. Ya su nombre sonaba en los Juzgados de León, como litigante acucioso. Han pasado unos años y su nombre se ha consolidado en ese terreno. Pedro Reyes sabe tanto de litigios, por ser esa su vida, como Montealegre de bancos. Dicho a la inversa: Montealegre sabe tan poco de juicios como Pedro Reyes de los bancos; en el sentido que no son áreas del dominio de sus luces. En el gremio de los abogados se dice que de dos maneras se litiga: I) por los medios de divulgación, ante el gran público, dando declaraciones a diestra y siniestra, y II) en los juzgados, atendiendo y estando pendiente de lo que pasa en el expediente. Montealegre litigó por los medios, descuidando el expediente, su contexto y sus negociaciones inevitables. Imperdonable  error cuando se tiene de contraparte un maestro de años, a tiempo completo, en los juzgados. En la batalla de Waterloo, el 18 de junio de 1815, Napoleón Bonaparte menospreció a  Wellington, que dirigía las tropas aliadas, que era un maestro en el arte de la defensa, Napoleón lo era en el arte de atacar.

Se dio el enfrentamiento entre los dos sistemas: defensivos y ofensivos. Napoleón perdió, y con ello caía el imperio francés. En la historia, Waterloo dejó la lección de que no se debe menospreciar a la contraparte; se le debe estudiar con seriedad. Tal error factura lo militar y lo político. El telón ha caído. La sentencia está notificada. La Sala Constitucional ha sustentado argumentos jurídicos; los políticos seguramente están en el móvil. No seamos angelicales en esto. Aunque sabiduría y juridicidad en la sentencia pocas veces van de la mano.

Esta sentencia es un ejemplo. Mas no es el punto. Hoy, en la realidad política, Pedro Reyes Vallejos es actor del PLI y de las próximas elecciones presidenciales en Nicaragua; con espacio duro y propio, que inició sus movimientos sin perder tiempo, pues no lo tiene.  Llama al diálogo y abre las puertas a los liberales, pide tiempo en los calendarios, etc. Va de frente a las circunstancia y no hace fantasías. El diálogo Montealegre, Alemán y grupos liberales ha reportado, aun con las diligencias de Edgard Matamoros (MUD), empantanamiento hace mucho; llantas en el lodo que por más que se aceleran, dan vuelta tras vuelta. Pedro Reyes plantea las variantes en la dinámica. Y gran parte de la causa es por un hecho interesante en esa parte de la oposición del lado de Montealegre, el reflejo de un mesianismo desde de la oposición, y el enraizamiento de un sistema de elección por dedocracia, menospreciando en las propuestas a candidaturas de  la militancias de sus propias estructuras, de las bases. Un  gobierno no es un nombre, como una oposición no debe ser un solo nombre.

Un repetir lo que se critica y cuestiona. Nada fuera de lo adivinable ha pasado. En todo esto, lo que está sorprendiendo es que la parte que ha perdido esté sorprendida. Y lo peor, con tanto tiempo no se tenía un Plan B, y se está recurriendo a la desesperación de protestar en las calles, mostrando poca creatividad, astucia e inventiva; mandar al choque de jóvenes a las calles, lo que se traducirá en sangre de juventud. ¡Qué pena! Si se actúa de manera tan virginal y rústica en la política, habrá que buscar un cambio de oficio. Mientras, Pedro Reyes inició movimiento en el tablero con reina, torre, peón y caballo, y se consolida.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus