Gustavo-Adolfo Vargas *
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El 26 de junio se cumplen 71 años de la firma de la Carta de las Naciones Unidas, esta fue realizada en San Francisco (California) en 1945, ese día participaron representantes de 50 naciones (entre ellas Nicaragua). La carta recoge los valores universales de este siglo con la intención de erradicar la guerra como mecanismo de solución de diferencias entre los países.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), fue creada para garantizar que la fuerza de las armas se usara solamente en la defensa de un interés común determinado y regulado por la misma.

La ONU, también se estableció principalmente para “preservar a las futuras generaciones del flagelo de la guerra”, destinada a mezclarse en todas las crisis de la comunidad internacional y a ser utilizada en las grandes maniobras que llevan a cabo las potencias en la escena mundial.

No hay que olvidar que el cierre de la Sociedad de Naciones, tuvo como consecuencia la Segunda Guerra Mundial. La liquidación de las Naciones Unidas podría tener repercusiones negativas para la paz mundial. Una sociedad global necesita valores universales para mantenerse unida, una sociedad sin valores no puede sobrevivir.

Junto a las Naciones Unidas, se dispuso una serie de instituciones para asegurar la pertinencia de su acción en temas de tanto relieve como la alimentación (FAO), la educación, la ciencia y la cultura (Unesco), la salud (OMS), el trabajo (OIT), fondos para la infancia (Unicef) y programas para el desarrollo (PNUD).

Ronald Reagan y Margaret Thatcher protagonizaron las imposiciones neoliberales que debilitaron al Estado-Nación, Marginando al Sistema de Naciones Unidas, confiando a grupos de países plutocráticos la gobernanza del mundo que debía guiarse por “principios democráticos, solidaridad intelectual y moral”.

Con el paso del tiempo, han sustituido la cooperación por la explotación, las ayudas por los préstamos y los valores éticos por los mercantiles; incrementándose la brecha social hasta situaciones de extrema pobreza. Se está destruyendo el medio ambiente y en lugar de protegerlo, han desaparecido prácticamente las subvenciones para su desarrollo, con lo que los flujos de refugiados y emigrantes no dejan de aumentar. 

Está claro que habiendo entrado en el antropoceno, y habiéndose establecido científicamente, pueden alcanzarse puntos de no retorno en la habitabilidad del planeta. Es preciso adoptar medidas de emergencia, para alcanzar antes de que sea demasiado tarde una regulación apropiada, desde un punto de vista social, económico y medio ambiental.

Gracias a la tecnología digital, los seres humanos sabemos lo que acontece en el mundo, la humanidad se puede expresar libremente y particularmente la mujer “piedra angular” de la nueva era, quien incrementa su participación en la toma de decisiones propias de sí misma y en representación de sus naciones. 

Bastaría con un 20-25% de los estipendios actuales en armas y gastos militares para que sin afectar en absoluto la seguridad a escala mundial, pudieran atenderse las grandes prioridades indicadas e iniciar los tiempos nuevos con pleno conocimiento de la igual dignidad de todos los seres humanos, en muy pocos años. La mejora cuantitativa y cualitativa de la cooperación internacional será un requerimiento fundamental para un futuro común sostenible.

La capacidad institucional de los países para identificar y manejar colectivamente los factores de riesgo del medio ambiente, el desarrollo económico, el comercio, los flujos de capital etc., especialmente el profundo abismo cada vez más grande de la pobreza de las mayorías es obsoleta y debe adaptarse para responder a las nuevas realidades globales.

El reloj de la historia avanza inexorablemente. ¿Cuánto tiempo le queda a la humanidad para erradicar esos cambios y reformas?

Diplomático, Jurista y Politólogo.

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