Miguel Carranza Mena
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

La acción de desminado en Palmira por parte zapadores de la Federación de Rusia ha sido hasta el momento -sin duda- el más grande acto de humanismo en este 2016, pues Palmira es uno de los sitios con mayor riqueza arqueológica preislámica de Medio Oriente y, por su puesto, del mundo.

Por algo la Unesco la declaró en 1980 Patrimonio de la Humanidad, y en 2013 la incluyó en la lista de “Patrimonio de la Humanidad en Peligro”, tras la amenaza de destrucción de los extremistas del Estado Islámico.

En Tadmor, como se le conoce a Palmira, se encuentran las ruinas de construcciones majestuosas que pertenecen a los mejores modelos de la arquitectura romana antigua, entre ellas “El Templo Baal” (del siglo I); “El Templo de Baalshamin” (del siglo II); y “El Ágora” o gran plaza pública, que fue un punto de lujo y exuberancia en pleno desierto gracias al comercio de especies y perfumes, de seda y marfil (en el siglo III).

En mayo de 2015 los extremistas se tomaron Palmira y como resultado nefasto, estos grandiosos monumentos fueron destruidos, y por si fuera poco, los terroristas colocaron en este histórico sitio más de 3 mil minas.

Sin embargo el Ejército de Siria, con la ayuda de la Fuerza Aérea de Moscú, en marzo pasado dieron un contragolpe y recuperaron Palmira, e inmediatamente el presidente ruso Vladimir Putin aceptó colaborar con sus tropas en el desminado y limpieza de este sitio con más de 2,000 años de antigüedad.

Así desde el primero de abril fueron desminados más de 30 kilómetros de caminos y más de 182 hectáreas de terreno, además fueron neutralizados cerca de 18 mil objetos explosivos, y limpiadas 825 hectáreas del territorio.

Para festejar esa victoria, el 5 de mayo en el anfiteatro antiguo de Palmira, donde los extremistas de EI degollaban a sus prisioneros, tuvo lugar el concierto de la orquesta sinfónica del Teatro Mariinsky, bajo la dirección del maestro ruso Valery Gergiev

"Con la oración sobre Palmira, la música vivificó las paredes antiguas", opinaban cerca de 500 espectadores cercanos a la antigua ciudad y militares rusos que colaboraron en la limpieza de este importante sitio.

Por tal razón, tanto el levantamiento de minas en Palmira, como el concierto de música sinfónica, indudablemente son actos de humanismo que el mundo debe reconocer. El hecho de que soldados rusos aún se enfrenten a los terroristas en Siria también es un acto más de humanismo. Desde mayo cerca de 3 mil de guerreros de EI han sido derrotados en esta ciudad que reclama el resguardo de la humanidad.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus