José Márquez Céas*
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Psicólogos de la Universidad de Princeton estudiaron a las personas que tomaron decisiones por las cuales perdieron dinero y encontraron que las emociones pueden anular el pensamiento lógico. Los resultados del estudio de Princeton cuestionan la noción de que somos seres enteramente concientes en nuestras decisiones, y muestran que hay una respuesta emocional ante una decisión económica y una competencia entre diferentes modos de procesar la situación. 

En materia de inversiones financieras, la teoría indica que las decisiones se consideradan racionales cuando se basan en una evaluación técnica, bajo un enfoque de costo-beneficio de las alternativas de los posibles resultados. Sin embargo, de acuerdo con el estudio de Princeton el factor emocional está presente aún en ese tipo de decisiones.

El factor emocional es evidente en nuestras decisiones personales sobre inversiones financieras, que generalmente basamos en la ¨rentabilidad prometida¨ y en la ¨percepción¨ del prestigio institucional del receptor de los fondos, por  carecer de información completa. Tales decisiones se toman con escasa o nula consideración de cualesquiera otros factores de riesgo, como podrían ser la modalidad y el tipo de instrumento de inversión, y la calificación del riesgo institucional del tomador de fondos. 

Por ello, la excesiva confianza emocional de los inversionistas es un elemento presente en los fraudes y estafas financieras cometidos. Otro elemento clave es la actitud dolosa premeditada de los receptores de los fondos, quienes cometieron el ilícito amparados en la ausencia de normas y prácticas financieras-contables regidas por principìos generalmente aceptados, y aprovechando la falta de una adecuada supervisión bancaria y financiera.

A nivel internacional destacan los fraudes cometidos por las empresas Enron y Madoff; la manipulación de la tasa de interés Libor, llevada a cabo por 6 de los bancos internacionales más grandes del mundo; la venta realizada por JPMorgan de productos financieros relacionados con las ¨hipotecas basura¨, sin advertirle a los compradores del riesgo que asumían; y la actuación dolosa de algunas cajas de ahorro y bancos españoles, al vender Acciones Preferentes sin informarle a los inversores los riesgos que entraña la inversión en este tipo de instrumento.  

En Nicaragua algunos casos de fraudes y estafas financieras de triste recordación son: la estafa piramidal tipo Ponzi, ejecutada por la empresa Agave Azul; los fraudes cometidos por las empresas Aeronic y Marca Movil; y el sonado fraude cometido por el Interbank.

* Economista

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