Augusto Zamora R.*
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Después de las dos guerras mundiales, una de las formas de manifestación del poder de EE.UU. era que empresas y sociedades estadounidenses compraban todo cuanto querían.

El origen de las hoy omnipresentes empresas transnacionales está en la gran expansión de empresas de EE.UU. en la Europa y el Japón devastados tras la II Guerra Mundial.

En el presente, el reordenamiento de poderes mundiales se expresa de manera similar, pero en sentido distinto. La nota dominante son empresarios chinos comprando cuanto pueden (y les dejan) de empresas y bienes inmuebles en EE.UU. y Europa.

Entre 2010-2015, empresarios chinos invirtieron 110,000 millones de dólares en el sector inmobiliario de EE.UU., que ascenderán a 218,000 millones en 2016, según agencias estadounidenses.

(Punto y aparte es la deuda externa de EE.UU., con China como mayor acreedor, con 1.26 billones de dólares en bonos del tesoro, seguida de Japón, con 1.22 billones).

No paran ahí los chinos. En febrero pasado la estatal ChemChina adquirió la suiza Syngenta, con lo que ChemChina pasó a controlar el 20% del mercado mundial de agroquímicos, poniendo contra la pared a la multinacional estadounidense Monsanto.

Durante 2016, la china Haier compró la división de electrodomésticos de General Electric; Wanda la productora Hollywood Legendary y HNA la tecnológica estadounidense Ingram. Es contar y no parar.

No queda fuera el deporte. Empresarios chinos han adquirido el Español de Barcelona, el Aston Villa inglés, el Milán italiano... Debemos apurarnos en aprender mandarín.

az.sinveniracuento@gmail.com

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