Francisco Javier Bautista Lara
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Lo raro es impredecible, sin embargo provoca los cambios drásticos en la historia, en consecuencia, la historia es impredecible, predomina –no solo el pasado- la opacidad, he allí la incertidumbre que determina el futuro. Un acontecimiento inesperado puede trastocar todo, produce una inflexión, esa posibilidad queda invisible por la tendencia, por lo frecuente y común.

Realmente es por lo extraordinario e inesperado, que viene el cambio que derrumba paradigmas, es lo que nuestra mente y análisis estadísticos no ven. La rigidez de esquemas mentales nos traiciona, esperamos que las cosas ocurran de manera lineal, pero no es así. Preferimos por comodidad y condicionamiento, la superficialidad. Casi todos los grandes descubrimientos, ocurren por azar, algunos parecen salir de la nada, fracturan la ciencia y la historia. Es el suceso extremo el que causa impacto. Los europeos llegaron a América cuando buscaban otra ruta para India. Fueron accidentales, entre otros, el descubrimiento de Rayos X por Röentgen, la Penicilina por Fleming, el horno de microondas por Spencer, la radiación cósmica del Big Bang por Penzias y Wilson… Pasa lo mismo con acontecimientos sociales y políticos...

Al suceso improbable se refiere el escritor y financiero norteamericano-libanés Nassim Taleb, en el libro El Cisne Negro (2007). Cuestiona como “fraude intelectual” la “curva de campana” o distribución “normal”, que ignora los extremos, se enfoca en la media. La estadística engaña, no identifica lo inesperado, estima lo probable, pero cuando ocurre lo distinto, se derrumba.

Absolutiza la posibilidad de predecir, ignora o subestima lo impredecible que es determinante. El autor contraría los criterios para otorgar los premios internacionales en distintos ámbitos, incluso los Nobel: simplifican erróneamente la complejidad, encajan realidades en modelos que desconocen lo impredecible y, más temprano que tarde, colapsan.

De los 365 días del año, ¿cuántos recordamos? Tal vez seis, y no todo el día, solo algunos momentos de trascendencia particular, quizás inesperados, esos son inolvidables. Son más los libros no leídos que los leídos, como la “antibiblioteca” de Umberto Eco, son más las películas no vistas que las vistas, son más las melodías no escuchadas que las oídas, son más las obras de arte no conocidas que las apreciadas... Cuando alguien dice: “estas son las mejores novelas del año”, por ejemplo, hace una afirmación falsa –lo diga quien lo diga-, porque son más las que desconoce y pueden ser mejores –según el lector-, no las más vendidas (consecuencia de mercadeo y publicidad), sino las miles de obras literarias ignoradas –incluso no publicadas-, por distintas circunstancias.  Hay en esa clasificación, una inmensa franja oscura, lo ignorado.  La mejor novela quizás es la que no hemos leído –es un Cisne Negro-; la única afirmación realista es reconocer que “de las obras leídas –que llegaron a nuestras manos-, son algunas las que nos han gustado…”. Es mucho mayor lo que ignoramos que lo que apenas conocemos, nuestra arrogancia nos condena a equivocarnos. Hay cosas que ocurren por estar en el momento y lugar preciso, hay un azar inesperado que se articula con determinada circunstancia.

¿Cuál es la circunstancia o suceso improbable que trastocará todo? ¿Qué alterará nuestra vida o la del país en el que estamos? A nivel mundial, parece que algo se avecina, no sabemos qué, es impredecible. Viendo el tiempo próximo transcurrido, fueron el derrumbe de la URSS, la caída del muro de Berlín, las Torres Gemelas, el SIDA, el Ébola y otros virus mutantes, la invasión a Libia e Irak, el derrocamiento de Kadafi o Hussein, la eliminación de Osama, el terrorismo, ISIS, la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea… ¿Qué viene? Ya tenemos calentamiento global, agotamiento de fuentes de agua, se expande China, tensiones nucleares, Chernóbil y Fukushima… Continúan colapsando los modelos político-económicos ¿Será un suceso terrestre o extraterrestre, natural o provocado por los humanos? ¿Es inminente? Lo ignoramos, será un Cisne Negro ¿Qué pasará en Estados Unidos? ¿Se desmembrará Europa, qué ocurrirá en el mundo árabe, se reconfigura el mapa mundial, se modifica la geografía terrestre? ¿Por qué ver mucho de eso como tragedia? todo cambia, nada permanece, lo dijo Heráclito, el budismo, el cristianismo,… son hechos inesperados los que modifican sustancialmente la realidad percibida.

“Y qué bien y qué mal”, afirma una melodía del popular grupo nicaragüense Manifiesto Urbano.

El científico británico Stephen Hawking hace una provocadora afirmación: la humanidad tiene sus días contados, en mil años –no es nada-, no podrá vivir en la Tierra… ¿Adónde irán quienes queden? Esperemos –o ignoremos por comodidad o tranquilidad-, la contundencia de acontecimientos impredecibles de alto impacto…

www.franciscobautista.com
 

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